En la Opinión de Alfredo González


Grandes ironías de la vida

Cuando los lujos son una ofensa a la desgracia.

Un día una persona andrajosa de barba crecida lloraba en los escalones de la entrada a una iglesia en alguna parte del mundo. De pronto levanto la mirada y vio a una persona de estatura poco común de pelo largo de ojos claros y se estableció este dialogo:

Por qué llorar? –sentándose a un lado de el-
Es que no me dejan entrar por la forma en la que vengo vestido.
A mi hace mucho tiempo no me dejan entrar.

Le dijo si no se sabía el último salmo de Jesús y él le contesto:

-No, no lo sé.

El ultimo salmo fue encontrado en una iglesia de Kentucky y ha sido escondido una y muchas veces en conventos porque no se le quiere reconocer.

-¿Y qué es lo que dice ese salmo?

-búscame en cualquier parte, ahí me encontraras.

-Vamos, te invito un paseo por las costas.

Lo levanto del brazo y fueron viendo las bellezas de la naturaleza.

Le dijo: ¿No crees tú que esto lo hizo alguien que desea la felicidad del mundo?

También dijo búscame en las rocas, búscame en los montes, búscame en los cerros, en las más altas cumbres del mundo y ahí me encontraras. Por eso no llores, nunca pierdas la fe y la esperanza, alguien sublime lo dijo en un sermón.

-Pero entonces como entra mucha gente llena de lujos?

-Sí, así es. Pero esas personas no viven el mundo espiritual, viven el mundo material.

-¿Entonces qué hago?

-Aspira el aire de la montaña, observa las ramas del trigo que se doblan pero no se quiebran que al pasar el vendaval tienen su forma inicial.

Toma en cuenta que el mundo no es de unos cuantos. Se nos entregó a todos y solo los cobardes quieren cambiar a Dios por el estado y por decreto.

-¿Entonces esas joyas van a ser destruidas por el tiempo aunque perduren después de la muerte física junto con la vanidad y la soberbia, al lado de la prepotencia y del abuso de poder?

Y recuerda, en cada amanecer y atardecer estaré contigo. Les dio unas palmadas en la cabeza y se fue yendo como flotando con una ligera levitación, volteo y le sonrió.

Entonces aquella persona se recostó en un árbol y se quedó dormido, le acompañaron los pinos y los pájaros, el aroma de fragancia de las flores silvestres y la paz interior que busco en una sola persona que buscaba palacios para vivir en ellos. Al día siguiente llegaron damas desortijadas y voltearon para empezarle a hacerle el asco hasta que una dijo que tenía una sonrisa de paz como la tienen los justos cuando mueren.

La frase de hoy: “Es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que aquellos que abusan del poder, que golpean inmisericordemente a las mujeres, y ebrios hasta el holocausto violan con la complacencia de autoridades abusivas que tenemos que aguantar.

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