Del Tintero


DÍA DEL PRESIDENTE

  • Neo presidencialismo reverencial

Por: Armando León Lezama

La ciudadanía capitalina ya expuso su postura de ¡NO! Toquen al INE con una movilización de toma de las calles de manera multitudinaria.

Que se sintió como un acto de conciencia colectiva y pública, ante el poder ejecutivo y legislativo de nuestro país mexicano.

Como si fuera una competencia matemática: superar la confluencia humana de los habitantes de la ciudad de México, desde el más alto nivel del gobierno federal, se postró a una población venida de Estados de nuestra república mexicana, al supremo gobierno.

Quedando el domingo 27 de noviembre de 2022, como el DÍA DEL PRESIDENTE.

Un nuevo presidencialismo reverencial.

AMLO, quien termina su sexenio y se va a la «Chingada», su Quinta y se dedicará a escribir obra a publicar sobre temas de México, volvió a repetir la expresión: Sufragio efectivo; no reelección.

Tras casí seis horas de un presidencialismo andante en una marcha que no fue marcha para invocar poder lograr la conclusión de un proceso histórico de interrupciones, que vienen desde las luchas por la independencia y la revolución mexicana iniciada en 1910 y echa nudo con la constitución política de los Estados unidos mexicanos; sí, para restituir el día del presidente.

Solo faltó el confeti de los tiempos del presidencialismo imperial del partido tricolor.

El día de fiesta – 27 de noviembre de 2022 – en torno a la figura de un político con caducidad, nos llevó a olvidar mejores causas por las que tomar las calles de la capital del país mexicano.

Mil y un temas.

Sinembargo, solo fue un contrapeso innecesario de parte del gobierno federal, ante la posibilidad de una derrota de la presidencia de México en las elecciones de 2024 o ser expulsado de la ciudad de México los candidatos del partido MORENA.

Los visitantes a hacer valer su postura: «Es un honor estar con Obrador», venidos de otros Estados, no votan en la ciudad de México.

Por ello, el hablar de sufragio efectivo; no reelección, es invocar la ira de millones de votantes que recojan el espíritu popular de mandar a la chingada a un grupo en el poder para poner a otros.

El país mexicano en intento de cambio, no cuenta con la personalidad de AMLO tras su partida del poder ejecutivo en 2024.

No invoca a seguir delante en la lucha libertaria; al menos para que los de arriba, los pocos; no sigan de gandallas con los muchos de abajo.

No invocó a la organización calle por calle, para saber y ejercer derechos y obligaciones.

Una organización ciudadana que continúe elaborando y ejecutándo el andamiaje de figuras constitucionales que le dén poder al pueblo: Plebiscito; Referéndum; Derecho de audiencia y petición; Iniciativa de ley ciudadana; Revocación de mandato…

No dijo, UNO DE NOSOTROS DEBE SER PRESIDENTE SUCESOR.

O PRESIDENTA.

Solo se regocijó en su paso por el poder en un tiempo con fecha de ya no sirve: 2024.

Y dejó claro el mensaje: Sufragio efectivo; no reelección.

Como buen maderista, no desmanteló el pasado; se nutrió de esperanza y no entendió, no pudo, no lo dejaron, subir al pueblo al poder.

No le aprendió ni quizo aprender de Ricardo Flores Magón.

Y sin mencionarlo, AMLO es carrancista.

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