¿Qué tener en cuenta a la hora de invertir por primera vez en la Bolsa de Valores de México?


El interés por invertir en la Bolsa Mexicana de Valores crece cada día porque cada vez más gente busca opciones rentables para poner a trabajar su dinero. Sin embargo, aún son pocas las personas que se animan a invertir. En este artículo te enseñaremos cómo dar los primeros pasos en el mundo bursátil.

Por dónde empezar: con quién invertir
La forma más tradicional y directa de invertir en la Bolsa es mediante fondos de inversión que permiten beneficiarse del ahorro en instrumentos bursátiles. Es recomendable empezar por invertir en fondos de inversión con instrumentos de deuda, seguir por fondos de inversión de renta variable y finalmente destinar un mínimo a la compra directa de acciones.

Páginas como Trusted Broker Reviews sitio web permiten conocer empresas y hacer una comparación de las compañías que ofrecen servicios de corredores. Mediante estos servicios especializados podrás elegir correctamente y estar muy seguro de cada decisión de inversión. Esta seguridad ayuda a no cometer errores por ansiedad y estrés.

Otra vía fácil es a través de los bancos que permiten a los clientes de su banca privada o patrimonial invertir en acciones de la Bolsa de Valores. Invierte únicamente con intermediarios financieros que estén debidamente supervisados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Adquirir cultura financiera
Es clave estar al tanto del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), un indicador del comportamiento del mercado accionario. Se calcula con el precio de las acciones más negociadas en el mercado. Si el IPC sube o baja, es un indicador del comportamiento del mercado.

Tomar algunos minutos cada mañana para leer los periódicos económicos y mirar canales de youtube especializados son algunas de las herramientas que tenemos para estar al día de lo que sucede en la economía mexicana.

En definitiva, la información es poder y cuanta más información acumules mejor podrás prepararte para tomar decisiones bursátiles.

Armar un plan de inversión y revisarlo periódicamente
Con una hoja de Excel o simplemente un anotador y un lápiz, traza tu plan de inversión y fija unas metas de rentabilidad. Con esto en mente sabrás cuánto puedes invertir en la bolsa, con qué niveles de bursatilidad (facilidad para comprar y vender) y en qué plazos.

Mira con atención las comisiones que deberás pagar acordes al canal de inversión que elijas. Lee la “letra chica”: los términos de compra, venta y administración.

No te empujes a operar cuando no es el momento adecuado. Si el momento no es propicio, no hay que abrir posiciones nuevas. Es un error muy común que sale caro. En otras palabras, aférrate al plan y no te desesperes frente a los cambios que, ten por seguro, ocurrirán.

Si recibes ayuda de un corredor de bolsa o de un asesor, revisa periódicamente junto a él o ella tus inversiones. Si no dan los resultados esperados, evalúa hacer cambios para volver a la senda que cumpla con tus expectativas.

No poner todos los huevos en la misma canasta
Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), no es recomendable invertir todo el dinero en un solo instrumento.

Nuevamente, aquí entra en juego la planificación. Se puede establecer un plan para cada meta financiera y destinar distintos montos a inversiones de distinto riesgo. Por ejemplo, se puede poner la mayor cantidad de dinero en acciones seguras y separar un monto específico para jugadas agresivas de riesgo alto.

Diversificar la inversión permite proteger el dinero y tener un mejor rendimiento con distintos niveles de liquidez (disponibilidad).

No esperar siempre al momento perfecto
A veces el exceso de perfeccionismo puede ser perjudicial. Esto sucede cuando una persona espera demasiado tiempo a que las condiciones para hacer algo sean perfectas. La realidad es que muchas veces esas condiciones nunca llegan a ser perfectas. A veces es necesario “hacer camino al andar”. Empezar con poco, hacer inversiones seguras e ir avanzando lentamente hacia la meta de rentabilidad a largo plazo.

La disciplina, la confianza y el esfuerzo pagan muy bien en cualquier circunstancia de la vida. En el ámbito de las inversiones bursátiles esto es una realidad que se comprueba cada día. Controla tu mente para evitar que la volatilidad del mercado te produzca estrés y te complique a la hora de hacer inversiones inteligentes.

Tener paciencia y no pretender hacerse rico en un día
Algunas personas que se interesan por el mundo del trading pretenden ganar una fortuna en el menor tiempo posible con una inversión paupérrima. Esta idea es infantil y fantasiosa. A la hora de invertir la clave es la rentabilidad a largo plazo.

Es importante pensar a largo plazo, como mínimo a cinco años. A la vez, hay que tener expectativas realistas y ser flexible para no empezar haciendo inversiones demasiado grandes, con consecuentes pérdidas que puedan complicar nuestra economía.

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