En la Opinión de Alfredo González


Taponeros del congreso: balines

En el término del baseball cuando un equipo le está arrimando leña al equipo contrario un buen manejador manda al serpentinero a taponear, o sea, a trabajar a los que están en el diamante.

Hace algún tiempo el diputado Agundes Gómez a escasas dos semanas de que madurez política, hace contacto en el pleno del congreso y hace un disparo que es una pelota coloquialmente hablando, franca, de esas rectas que no tienen escapatoria. El lanzamiento va hacia un bateador y aprovecha el momento y coordina el swing con el bate y la pelota sale fuera del estadio. Sirva lo anterior para decir que en un acto de supina ignorancia el cachorro de Narciso Agúndez pero se impuso la tranquilidad y madurez porque le reclama que no había hecho nada por el municipio de Los Cabos. Ya para entonces el edil del sur había entrado en pláticas con empresarios de la construcción y se estaban dedicando honorariamente y con personal de la dirección de servicios a la limpieza de las calles. Y ahí se vino en cascada una serie de acciones que no han podido neutralizar algunos diputados salvo honrosas excepciones. El argumento de Leggs fue que si lo hubieran hecho a título personal quizá nadie le hubiera dado la importancia pero lo hizo con la fuerza de un poder y eso no se vale.

Ahora resulta que mandan un segundo taponero a la loma de los disparos. ¿Usted lo conoce? Luis Armando Díaz que está en el control no sé de qué y le exige desde la tribuna a Oscar Leggs que vaya a visitar unas colonias que están en problemas de las necesidades tradicionales. Leggs vuelve a tomar el bate y le saca la pelota hasta nuestros amigos de Centroamérica, del Salvador. No sabemos qué les pasa a los señores diputados. El que escribe vive en el segundo Distrito y tenemos doce años que no se para cuando menos en esta área, estamos a 75 metros de la sede del Congreso. He preguntado a los vecinos si conocen el nombre del diputado y dicen que no. ¿Qué les pasa?

Personas que en su vida soñaron con ganar un sueldo decoroso, combustibles, pasajes de avión, bonos, y que se dice que los sueldos circulan entre 200 y 300 mil pesos, ¿Qué diablos hacen en los periodos llamados recesos? Porque además les asignan una a cantidad de auxilios urgentes de sus representados. Hay damas cuyos aretes caen hasta los tobillos. Es su dinero y punto. Pero hay una discordancia entre el descamisado que va a solicitar una ayuda y las elegancias y lociones finas que siempre serán una ofensa a la desgracia sobre todo en estas épocas que pregona la humildad franciscana.

Un obsequio para los flojos y prevaricadores.

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