En Corto


¡REGIDORA “FLORERO”!

Por Carlos González Muñoz

El periodista Juan Carlos Méndez Ramírez haciendo uso de su libertad de expresión, base de toda práctica periodística, escribió hace unos meses en su cuenta de facebook que la señora Sarahí Ramos Murillo, ex regidora del ayuntamiento de Los Cabos, era “un florero” en el Cabildo porque, según el periodista, “sólo estaba de adorno”.

Ramos Murillo se disgustó con el calificativo usado por el periodista y lo acusó de inmediato ante tribunales de ejercer en su contra violencia política en razón de género porque según la señora, el columnista la ofendió por su condición de mujer.

Nos preguntamos: ¿Acaso reprochar o exhibir públicamente a una mujer que se dedica a la política por su bajo rendimiento profesional es un delito de género? ¿calificar de “adorno” su desempeño es una ofensa por ser ella una mujer? ¿es una actitud “machista” de Juan Carlos? ¿patriarcal? ¿excluyente? No veo nada de esto y si en cambio califico de exagerada la reacción de la ex regidora, injustificable.

Si hubiera sido un hombre al que se califica igualmente de “florero” por parte de una mujer periodista, ¿la acusaría de ejercer violencia de género en su contra? ¿recurriría el político aludido a tribunales como lo hizo la ex regidora? Es muy probable que no.

Afortunadamente el día de hoy se dio a conocer que el tribunal respectivo rechazó la demanda y los argumentos de la ex regidora, exonerando al periodista sudcaliforniano.

Se trata sin duda alguna de un relevante triunfo de la libertad de expresión en medio de una atmósfera de censura que se extiende por el país disfrazada de “violencia de género”, porque sólo a inquisidores consumados o a quienes tienen la piel muy sensible les podría parecer una ofensa la palabra “florero”.

Si en lugar de usar el término “florero”, una palabra agradable, suave, una analogía literaria, el periodista se hubiera referido a la ex regidora como una persona “ineficiente”, “incapaz”, “limitada”, “irresponsable”, “ignorante” “poco talentosa”, “floja”, etcétera, ¿acaso no se trata de palabras realmente duras? ¿ordinarias?

El dictamen que libera de responsabilidades a Juan Carlos Méndez marca un precedente jurídico a nivel nacional que seguramente será tomado en cuenta por los jueces a la hora de discutir un caso similar, el de Guadalupe Saldaña, Senadora del PAN quien tiene demandado al profesor Omar Castro Cota por violencia política en razón de género, al haber escrito igualmente él en su cuenta de facebook que la legisladora federal era un “Ave de mal agüero” y “alcohol adulterado”, porque en opinión de Castro Cota, la también dirigente estatal del PAN mintió cuando en Tribuna pidió a la Federación el envío de recursos extraordinarios a Mulegé por los daños que provocaron “Javier” y posteriormente, “Kay”, una petición que no se justificaba porque el gobierno estatal estaba atendiendo puntual y eficazmente a la población afectada. Simplemente hizo uso de su libertad de expresión, un derecho elemental e irrenunciable.

En solidaridad con Juan Carlos y sin temer represalias por parte del Santo Oficio, gritemos fuerte para que escuche la ex regidora: ¡Es Usted un Florero!

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