En la Opinión de Alfredo González


Una página perdida en el tiempo

Este trabajo por considerarlo de interés general y que observa según los acontecimientos más indirecta que directamente con acciones de la prensa, acaeció hace algunos años cuando un sujeto iba de entidad a entidad sangrando los recursos destinados a la obra social y material de nuestro estado. Se hacía llamar Elías Calles, infundiendo la creencia de que era familiar del famoso revolucionario el maestro y general Plutarco Elías Calles, que bastante lata dio por cierto cuando se negaba a dejar el poder y ejercía el maximato, al grado tal que el chascarrillo popular le otorgó al presidente en turno en la residencia de los pinos que decía: “aquí vive el presidente pero el que manda vive enfrente”.

Se paseaba entre Sonora, Sinaloa, las dos Baja Californias y no sé qué dos estados más. El caso es que en una ocasión en un quinto informe según las fechas que manejábamos debió haber sido el Lic. Victo Manuel Liceaga Ruibal.

Se valía por dos o tres comparsas lamentablemente oriundas de esta entidad y de dos que tres boquiabiertos, para escuchar los desplantes ofensivos contra los servidores públicos de la administración pública estatal.

Lo anterior valiera menos que nada, si “el envite” no se hubiera protagonizado en el recinto oficial del quinto informe y gracias a la prudencia de Víctor Octavio García no paso a mayores.

El análisis invocado es por la razón de seleccionar un día y un lugar tan especiales y formales para realizar un reclamo cuando podía haberse hecho en otras circunstancias por parte de un individuo que lleva los apellidos de Elías Calles, Según El y que desde el sexenio de Mendoza Aramburo y Alvarado, había convertido a nuestra entidad en su modus operandi, pretendiendo lesionar la dignidad de los locales.

Si las intenciones eran criar un mal ambiente, desertar los bisbiseos en el recinto oficial pues se quedaron en un palmo en las narices pues la prudencia vale más que la actitud lepera, aunque esa prudencia, quizá se pueda convertir en otra actitud a la californiana y se tenga que encontrar con la orna del zapato. Al chingadazo y a patadas limpias.

Hasta el momento que el suscrito recuerde ninguno de los sudcalifornianos periodistas, han ido a amenazar a los gobiernos de Sinaloa, de Sonora o del vecino estado de Baja California porque ellos tienen sus propios medios de comunicación ellos tienen la fuente y porque quizá haya más dignidad y decoro.

Esto nos recuerda y que sirva como frase prolongada la anécdota que una vez don Alejandro Martínez nos platicó que echaron una gallina a un gallinero donde las aves eran bastante celosas con su habitad. Quiso imponer sus reglas en el consumo de la alfalfa y del maíz y el resto de las aves las sacaron a picotazos del gallinero. Te lo digo Chana, para que lo entiendas Petra.

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