En Corto


DISCURSOS DE ODIO: EL CASO DEL CURA MIGUEL HIDALGO

Por Carlos González Muñoz

Personajes de la oposición de derecha como Lilly Téllez, “Alito”, “Brozo”, Laura Zapata y Gabriel Quadri, por mencionar sólo a algunos, con su lenguaje impregnado de discriminación y racismo están en el centro de atención de la opinión pública porque sus dichos y desplantes recuerdan el nefasto papel jugado en la Nueva España por la Santa Inquisición del Siglo XIX.

En las semanas recientes se ha intensificado el debate en México sobre el daño que provocan los discursos de odio en la actividad política porque las palabras amenazantes contaminan, distorsionan y degradan esta noble e importante actividad, además suelen ser la primera estación de la violencia y su fin último es intimidar al ciudadano, provocar en él temor al cambio, hacerlo dudar de la justeza, pertinencia y posibilidades de que su esfuerzo y sacrificio fructifiquen en un mundo mejor.

El discurso de odio ha sido utilizado siempre en la historia de nuestro país por el bando de los conservadores, de quienes defienden sus intereses a toda costa y se resisten a perder sus privilegios, convirtiendo al lenguaje temerario, amenazante, en una potente arma que pretende asustar y desmovilizar a las sociedades, principalmente a sus sectores menos entrenados en la defensa de las libertades y la democracia.

El discurso de odio utilizado un día sí y otro también por los opositores a la Cuarta Transformación, está subiendo de tono y obligadamente trae al presente aquél edicto que leyó el obispo electo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, el 24 de septiembre de 1810, en el que la Iglesia Católica excomulgó al Padre de la Patria como paso previo para su posterior fusilamiento.

Su intención fue infundir miedo entre el pueblo, hacerlo dudar de seguir a un héroe condenado a las llamas del infierno, evitar que más personas se sumaran a su causa.

Desde el púlpito de la catedral de Morelia, ante los sorprendidos y asustados ojos de los feligreses, el obispo electo lanzó ese día un discurso de odio “en nombre del Dios todopoderoso y de la Inmaculada Virgen María, ángeles, profetas, apóstoles y de los Santos Inocentes”.

Abad y Queipo, prepotente, sentenció: “Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla. Le separamos de la Iglesia para que sea atormentado, despojado y entregado a Satán. Que el Padre que creó al hombre lo maldiga, que el Hijo que sufrió por nosotros, lo maldiga…que todos los santos, le condenen. Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla en donde quiera que esté, ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la Iglesia. Sea maldito en vida y muerte. Sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, durmiendo, sentado…sea maldito en su pelo, en su cerebro y vértebras, en sus sienes, en sus manos y en sus dedos, en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas y hasta en su estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, piernas, pies y uñas. Sea maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus miembros, desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies…que el Hijo de Dios con toda su majestad, le maldiga y que los cielos con todos los poderes que los mueven, se levanten contra él y le condenen…amén”. (Texto resumido).

Esta carta debió ser verdaderamente aterradora en una época en que la Iglesia Católica dominaba la mente de los mexicanos y podría considerarse el ejemplo clásico de un discurso de odio, un catálogo de expresiones impregnadas de niveles de violencia tales que deja al desnudo y exhibe “al natural”, de manera descarnada , reveladora, la esencia del pensamiento de la derecha.

Se trata de un texto histórico valioso porque muestra cómo la ideología de la derecha en todo tiempo se nutre de lo peor del ser humano, de la ignorancia, de sus bajas pasiones.

Al comparar el temerario edicto de Manuel Abad y Queipo con los aún inocentes dichos y desplantes de Téllez, Zapata, Brozo, Alito y Quadri, tendremos que reconocer que se trata, afortunadamente, de cándidas manifestaciones de impotencia, de berrinches infantiles.

Que no pase de ahí, esperemos.

PD. Desde La Paz, BCS, hasta la Argentina, un ché abrazo a Cristina Fernández.

2 comentarios en “En Corto

  1. claridoso

    La Anorexica-Esqueletica

    La Oxigenada del Ombligo pa’rriba

    El Cabeza de Rodilla Merolico

    El Rata-~ Hijo De Probeta

    Y El Remedo de Chaplin

    Son Remedos del Cura Deslenguado

    Les Falto El Borrachin De LPZ

    Lo’Ke-Te-Ne-Mos .. QQQQ’ VErrrrr !!!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s