En la Opinión de Alfredo González


  • Charla con Marcos Covarrubias

Un libro es un buen amigo. Deberán captar sus mensajes. Será para preservar el futuro. Otros elevaran la voz en la lucha social y algunos más de cómo nos lleva la meditación.

Un día llego siendo gobernador y lo hizo de improviso. Me encontraba en el porche y entró como Juana a su casa a servirse un vaso de agua que me causó gracia, al grado que le grite a mi esposa: “Allí anda una persona, no se vaya a perder algo”. Festejó la broma, se sentó y acepto un café. Personaje empático. Una de las preguntas que me haría sobre la personalidad de Alberto Alvarado y Ángel Cesar Mendoza, contestándole que habían hecho un buen trabajo. Lo mismo que el Ing. Agramont que representaba la culminación de 50 años de lucha.

Libros y autores.
Se fue yendo el tiempo y llego la pregunta: ¿Cuál era el libro que me había impactado más? O en su caso gustar. Antes de contestar me hablo que de muy joven había leído la cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe y algunos otros títulos. Cuando me tocó el turno le hablaba de Julio Verne, Espota y otros autores incluyendo al maestro Castro Agundes con sus libros “Patria Chica y otra más llamada “Más allá del bermejo”.

Impactos.
Cuando llegamos al tema del Padrino se extrañó porque efectivamente se trataba de un criminal que dirigía 5 familias y eran dueños de Nueva York. En síntesis le dije que era un hombre que tenía nexos de complicidad con jueces, asambleístas, senadores y todo aquello que le podía servir para que no le molestara e inclusive algunos periodistas.

El desenlace, un alto dignatario eclesiástico le cometió fraude al hijo del Don, Michael con la promesa de limpiar su nombre y el de su familia.

En un viaje a Italia fue a Sicilia preguntándole a una familia de confianza con quien pudiera pláticar, le dijeron, el nombre del cardenal Lamberto, un hombre bueno.

Desenlace
Así lo hizo y se entrevistó con el inclusive se confesó y de esa manera se enteró dicho dignatario del problema por el que atravesaba la banca vaticana la cual era manejada por el banco de San Ambrosio. El Papa estaba enfermo y murió. Era Juan Pablo l. se convocó al consejo cardenalicio y este determino que el sucesor sería nada menos que el Cardenal Lamberto quien adoptó el nombre de Juan Pablo ll. Ya con la investidura papal dio declaraciones de los aspectos financieros de la banca vaticana. Eso le costó la vida, según Mario Puzzo en su novela. A los 33 días el papa amanece muerto. ¡Ay Cabron! ¡Están gruesos! Así es, le dije.

Entonces el impacto es en el sentido del que un hombre que hubiera ordenado el asesinato de su propio hermano mantenía el código moral de Dios, Familia y Lealtad.

Se despidió diciendo: “Bueno profe”., hay mucho que platicar”. Fui a despedirlo hasta el automóvil y antes del “hay nos vemos” le dije: Luis Espota autor de la novela política le decía a sus colaboradores: “En política, traten a sus amigos como si alguna vez fueran a ser sus enemigos” y ambos soltamos la carcajada.

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