En la Opinión de Alfredo González


La T1 en Baja California Sur en 1920

Avanzado el siglo XVlll llegó a estas tierras un representante de una empresa harinera de Sonora que a la vez vendía máquinas de coser.

En los lugares que visitaba los lugareños le preguntaban en el sentido de por qué no se tenía un gobernador de la región. Se deduce que de esto nació el vocablo de regionalismo.

Por muchos años el centralismo nombro a los jefes políticos y un buen día en el pueblo mágico de Todo Santos un grupo de ciudadanos enviaron mensajes a don Venustiano Carranza pidiendo la autorización del plebiscito cuestión que denegó don Venustiano. Sin embargo cuando Carranza se vio precisado de salir de la ciudad de México fue asesinado en Tlaxcalaltongo faltándole unos meses para finalizar su mandato.

Se nombró para el poco tiempo que le quedaba a un hombre llamado Adolfo de la Huerta. Ese mismo que había andado por acá años antes y que vio con buenos ojos la inquietud de los sudcalifornianos. Se formaron dos corrientes: los civiles que simpatizaban con el ganadero Agustín Arriola Martínez y los militares con el coronel Urbano Angulo. Ganó el civil.

Don Agustín hizo un papel digno. Gobernó como lo establece el aforismo latino: suavidad en la forma y firmeza en el fondo. Envió a los primeros estudiantes de la Ciudad de México y mando poner un dique al pretexto de que no teníamos gente preparada para gobernarnos.

Hizo el trazo de la carretera transpeninsular que la compañía que la concluyo respeto el trazo original. Tuvimos en nuestras manos el oficio de agradecimiento Antonio Martínez Suarez por no haber cobrado ni un centavo por el trabajo.

Pero el gusto duró poco tiempo porque el acuerdo de Adolfo de la Huerta no fue consignado en la carta federal.

Sin embargo el plebiscito representa la primera transformación política y no fue sino hasta cincuenta años después a través de diversas cívicas cuando se logra el gobernador civil inactivo. El ing. Félix Agramont Cota a quien le toco la conclusión de la carretera tras peninsular, el territorio estado libre, el plan Benito Juárez, y convocar a las elecciones declarando oficialmente a B.C.S. como estado libre el quince de enero de 1975.

Al final del día y con este comentario vamos a iniciar una serie de artículos sobre la sudcalifornidad, donde se hablara de los fuses que encabezo la misma persona en 1945, 1958, 1965 y para llegar al 11 de octubre de 1970 donde los sudcaliforianos subscribimos el pacto cívico por luchar por esta tierra.

Esto conlleva a que los sudcalifornianos de ayer como los de hoy no extraviemos nuestra identidad. Hayamos nacido o venido por voluntad propia a sumarnos por los esfuerzos.

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