Lo bueno, lo malo y lo feo de… Armar a niños y maestros en EU


Por Carlos González Muñoz

LO BUENO: El asesinato de 19 niñas y niños y dos maestros en una escuela primaria en la población de Uvalde, Texas, acaecido antier, así como el saldo de 19 personas heridas, conmocionó profundamente a la sociedad de Estados Unidos porque aparte de lo trágico y lamentable del hecho en sí mismo, el crimen sucede a sólo unos meses de que en ese país su población acuda a las urnas para renovar la Cámara de Representantes, colocando el incidente inesperadamente en el centro de atención de la opinión pública: Una desgracia colocó necesariamente el tema de la violencia en la agenda cotidiana de sus ciudadanos y ciudadanas.

Tanto demócratas como republicanos se han visto obligados por las circunstancias a incorporar el tema de las armas de fuego en la actual campaña electoral y proponer soluciones de acuerdo a sus respectivas maneras de interpretar el mundo.

Mientras Joe Biden y demás miembros del partido demócrata piden a Dios que detenga los crímenes en donde se utilizan armas de fuego y que “inspire” a los legisladores para aprobar leyes que frenen la venta de armas de alto poder de una vez por todas, oración con nulos resultados prácticos, en cambio sus oponentes del partido republicano sugieren armar y capacitar a maestros y trabajadores administrativos de todas las escuelas para repeler al probable atacante. En pocas palabras, educar a los niños y jóvenes para el exterminio del “enemigo”, convertir a las aulas escolares en prematuros campos de entrenamiento militar.

LO MALO: El uso de armas de fuego es la causa principal de muertes entre niños y adolescentes de ese país, según reporte de sus Centros de Control de Enfermedades. Estos establecimientos han registrado 213 balaceras en escuelas tan sólo en los primeros cuatro meses de este año y en una década, afirman, acumulado más de 3 mil 500 tiroteos masivos, acontecimientos en los que las víctimas principales han sido niños y adolescentes: “Por primera vez las armas de fuego son la principal causa de fallecimientos entre personas menores de 18 años”, por arriba del cáncer, traumatismos y diabetes infantil.

Por esa razón sorprende enterarse que en Texas a los 18 años no se puede comprar alcohol en ningún establecimiento comercial pero las leyes locales si te permiten en cambio a partir de esta edad comprar todas las armas que el bolsillo te permita realizar, incluida el rifle de asalto semiautomático, el favorito de millones de estadounidenses.

Según los republicanos la solución a la ola permanente de violencia sería, según Ken Paxtan, procurador de Texas, y del senador Ted Cruz, “preparar a maestros y personal administrativo de las escuelas y dotarles de armas para responder rápidamente”.

Con razón es Texas uno de los estados más violentos de los EU: El gobernador Greg Abott promulgó leyes recientes en donde ciudadanos que legalmente sean propietarios de una arma las podrán no solamente tener en su domicilio sino llevarlas consigo en calles, parques, estadios, tiendas, espacios abiertos y cerrados, una verdadera locura.

La pasión por las armas de fuego convertida en el nutriente que alimenta el alma profunda del pueblo estadounidense, una desgracia cultural con dimensión planetaria.

LO FEO: Tanto demócratas como republicanos son hipócritas porque ambos llevan décadas evitando ir al fondo del asunto y se niegan a legislar en serio, parar en seco y en definitiva a la poderosa e influyente Organización Nacional del Rifle, a los industriales de la guerra.

En defender al mercado de la muerte coinciden tanto unos como los otros porque los dos partidos políticos tienen compromisos profundos y perversos con los fabricantes de armas y deliberadamente han convertido a la industria armamentista en el motor principal que mueve a toda su economía desde su nacimiento como nación independiente.

Es el único país en donde la proporción de armas en posesión de la gente común y corriente es de 120 unidades por cada 100 habitantes, un caso excepcional en el mundo y también es el país en donde están circulando en estos momentos 393 millones del total de los 857 millones de armas distribuidas en todo el planeta, casi el 50 por ciento.

Ciertamente Estados Unidos de Norteamérica es la sociedad más violenta del planeta y son nuestros vecinos porque ¿Acaso armar a maestros y maestras cesará con la espiral de violencia?

Sería convertir a estudiantes de EU, a sus escuelas, en auténticos centros de primer adiestramiento, en antesala del futuro servicio militar y en semillero de seres humanos obligados desde su infancia a conducirse por la vida reducidos a “robocops”, a seres con el corazón de plomo.

Mientras demócratas y republicanos se enfrascan en una batalla político electoral hipócrita, hueca, sin sentido y se echan la culpa uno al otro por las muertes, sus niños y adolescentes corren para protegerse de disparos provenientes de los cuatro puntos cardinales.

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