En la Opinión de Alfredo González


Brisas del informe

Causo algunos comentarios posteriores el primer informe de gobierno del ejecutivo estatal, maestro Víctor Manuel Castro Cosió. Hubo quienes estuvieron a favor, otros manifestaron en voz baja algunos desacuerdos. Sin embargo el hecho de conocer a fondo los problemas del estado puede conciliar intereses de la población y de los pueblos. Esto lo dijimos en su tiempo y forma. Fue comentado el hecho de que el gobernante haya derramado lágrimas, pero no hay nobleza en el ser humano que no llora cuando la emoción lo embarga y las emociones suelen ser de alegría, de tristeza, de angustia. Causo entre algunos círculos el hecho de que públicamente declaro que Narciso Agundes y el PT determinaron la elección y aquí es mío mi silencio. Pero si puedo asegurar que existe un valor civil para demostrar que Agundez Montaño es su amigo.

Un servidor mismo cuando la jauría centro las baterías de grueso calibre contra Isidro Jordán y su esposa Alejandra me quisieron llevar al baile y yo baile. Pero baile con ganas, con sinceridad. Cuando se me pregunto que, si Jordán Moyron era mi amigo, sin ningún miramiento dije que si. Eso no me hace enemigo ni del gobernador ni de aquellos que habiendo recibido respaldos le dieron la espalda. Condición humana.

Tampoco esto quiere decir y respetando las palabras del ejecutivo porque esto es cocimiento aparte, yo no podría afirmar que Narciso Agundez es mi amigo. Y no lo es por sus desacatos cometidos en el congreso del estado. Y esto se lo dije en su tiempo, comportándose de manera impropia subiendo y bajando la corbata de la punta como si fuera un miembro viril y mostrando el bíceps derecho en señal de fuerza, vaya desacato. Decía John F. Kennedy: “olvídate de tus adversarios, pero no te olvides de sus nombres”. Y si alguien trapeo con las instituciones fue precisamente el señor Agudez Montaño. Repetimos, es cocimiento aparte, es mi asunto, y esto no es un retobo del gobernante, las cosas no hubieran llegado más allá si no hubiera tratado de intimidar a esta familia comisionando sus mastines para que una de mis hijas sufriera acoso, la respuesta no se hizo esperar. Ahora, nadie puede imponerle a nadie las amistades, uno las escoge y las acepta tal como son porque la amistad no se hace como antes, no se puede hacer a grupo colectivo.

He ido a visitar amigos míos que han caído en desgracia por algún error y han sido privados de su libertad y eso ni me quita ni me pone nada ¿Por qué? Porque como decía Félix Agramont Cota: “la mano se da hasta la empuñadura”.

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