En Corto


Por Carlos González Muñoz

AEROPUERTOS SI, BALAZOS NO

¿En dónde los prefiere usted ver? ¿en las calles, acribillando a jóvenes? ¿o “echando” mezcla, construyendo aeropuertos?

Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, en su calidad de comandante supremo del Ejército Mexicano y obedeciendo “sugerencias” del gobierno estadounidense, decidió en el año 2006 sacar a los militares de sus cuarteles y sin reparar en el alto número de víctimas que dicha estrategia de guerra seguramente provocaría, el entonces presidente de la república ordenó a oficiales y generales dirigir “operativos” cuyo objetivo explícito fue exterminar “en caliente” a miles de mexicanos con el pretexto de estar involucrados en actividades ilícitas.

El panismo, la derecha, decidió enfrentar con las armas en la mano a las bandas de narcotraficantes, militarizando extensas regiones del país y esparciendo con la sangre de miles de víctimas las calles y avenidas del país, muchas de ellas víctimas inocentes de la violencia, jóvenes a quienes encima se les endilgó el epíteto de “ninis”.

Implicar a los militares directamente en la “guerra en contra de las drogas”, tuvo un alto costo humano, social y político porque dicha estrategia convertía de facto a todo mexicano en “narco” y en blanco fácil de alguna bala perdida. Pero al decidir convertir al ejército mexicano en el brazo represor del gobierno, en su brazo exterminador, el poder político le expuso a un más que justificado rechazo social y a un acelerado desprestigio de la institución castrense.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, en 2018, decidió que la fuerza de combate y los conocimientos especializados de soldados y oficiales de las fuerzas armadas del país fueran aplicados en tareas útiles, necesarias y verdaderamente trascendentes para México, como es el caso del recién inaugurado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, AIFA: AMLO intercambió armas por tabiques y las bayonetas por varillas de acero, construyendo desde la Presidencia las bases de una nueva relación entre las fuerzas armadas con el titular del ejecutivo federal y por supuesto, con la población.

Quienes critican a AMLO de faltar a su promesa de campaña de “desmilitarizar” el país, carecen de razón porque lo cierto es que si bien no los ha regresado a los cuarteles, decidió que soldados y oficiales mejor se ocupen como ingenieros constructores y concentren esfuerzos y recursos en la realización de los proyectos insignias del actual gobierno, el AIFA, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el Corredor del Istmo.

Repito, ¿en dónde los necesita la Patria?

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