En la Opinión de Alfredo González


Periódico peninsular: un aniversario más.

Hoy es un día especial para quienes estampamos nuestros pensamientos en estas páginas que han logrado sobrevivir.

Historias, reflexiones, sueños, leyendas urbanas, hechos históricos, reconocimientos, pero también emplazamientos de grueso calibre cuando así lo requieren las diversas circunstancias, durante el tiempo que hemos permanecido en este manojo de inquietudes me ha tocado con diversos personajes en los puestos directivos como el señor Carlos Morgan, Fernando Amaya Guerrero y hoy Salvador Estrada Piñuelas, los primeros dos fallecidos lamentablemente y el tercero de pie. Con jefes de información como Cesar Valencia, Alberto Antuna, Benedicto Hernández Zepeda, Eliseo Zuloaga y en ruta también nuestro particular amigo Humberto Zamora Ruiz, de quien ya dijimos una vez, un periodista organizado con datos a la mano y certero en el conocimiento y lo que no quiere decir que los anteriores no hayan hecho su trabajo con responsabilidad y dedicación. Nos ha tocado convivir con Jesús Chávez Jiménez, con Luis Manuel Salvador Dibene Geraldo, Severo Gómez, Luis Pazo y si debemos ser humildes esta estrella que se le anota al peninsular será conveniente decir que todos hemos aprendido de todos, aquí se ha practicado la premisa de los tres mosqueteros, uno para todos y todos para uno, sobre todo en los momentos que la libertad de expresión desde 1789 a raíz de la revolución francesa fue adaptada en diversos países por la libertad de prensa.

En los días difíciles, en las maquinas nos causaban cansancio, opto la directiva de este medio de irse al digital por eso con esta fecha formalmente va competir caballerosamente con los ya establecidos, con respeto pero con firmeza, con vocación y en defensa de los más desprotegidos.

Establecía el autor del Quijote de la mancha que bien vale arriesgar la vida en defensa de la libertad de expresión.

La historia del periodismo se escribe con la tinta que oliéndola jamás se pierde el aroma. Honores para todas las águilas caídas. Para todos los recientemente ultimados por la ley de los perversos y los malvados. El siglo XX sorprende a B.C.S. con la apertura de “El Eco de California “fundada en el año 1912 y por tanto es el decano de los periódicos por el maestro rural Ignacio Bañuelos Cabezut que vino de Ameca, Jalisco y fue el periódico de la revolución mexicana. Surgiría el periódico: “El noroeste” de don Francisco Andrade Rousseau “La chispa” de Rogelio Félix Félix, periódico activista cuando el FUS de 1975 y ennoblece nuestro espíritu que en muchos medios hemos participado y llena de satisfacción que dé un paso más el Peninsular.

Hoy cuando las cosas parecen tornarse grises para el gremio nacional nos unimos a ellos porque es un compromiso moral: todos somos uno, y uno somos todos. De lo contrario el epitafio de esta gente será el expresado por Emiliano Zapata: “el que se crea pez que nade, el que crea águila que vuele, y el que se crea gusano que se arrastre”, tenemos la certeza que la gente del peninsular es gente valiosa porque la encomienda que da la sociedad al periodista es la de un poder con la observancia que nos da el lineamiento jurídico de la carta federal.

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