En la Opinión de Alfredo González


  • Una Reflexión

Se ha dicho que lo de ayer no será lo de hoy, ni lo de hoy será lo de mañana, conservará únicamente la raíz de sus valores y el respeto a la amistad y fraternidad.

Seleccionamos al tema de la perfección en cada frase cronológica en los municipios, Estados y federación, salvo las excepciones. Hay quienes violando los límites de la congruencia convierten a los políticos en santidades, en perfecciones y pasado el tiempo, de que dejan la autoridad son flagelados y como si nunca los hubieran conocido, propio de la condición humana. En México es muy dado este fenómeno. La administración de Castro Cosio está en donde le marcan los lineamientos porque receptor de un nuevo sexenio creo que es importante que sepa en qué condiciones recibe tan delicado encargo. Expresó en su oportunidad, que no se trata de una persecución, una venganza o un producto de una fricción por la divergencia de credos políticos, porque dicho palabras más o palabras menos se gobierna mejor en la unidad, respetando los puntos de vista de cada quién, si llegar a alterar los lineamientos que marca la libre expresión de las ideas.

En un principio, algunas personas trataron de sorprender y convirtiéndose en jueces e hicieron centro de críticas al abogado Isidro Jordán Moyrón, y deberé repetir por mi propia condición de hombre libre, que efectivamente es mi amigo, después de convertirse en un ex. Pero como conozco la naturaleza del ser humano si algunos lo desconocen, Jordán Moyrón fue mi subalterno cuando tuve a nuestro cargo la dirección general de prevención y readaptación social. Y no solamente él, también los abogados defensores y los directores de los centros de Comondú y Mulegé y debo decir también que en este evento destacaron Isidro, Paco Ramírez, Fernando Gastelum Lara, etc. Nos hicimos amigos desde entonces y la amistad no se da por tiempos sino que se da para siempre.

Por ello, en este país parece que se convierte en la República de las ingratitudes: Hoy te vi y mañana no me acuerdo.

Isidro Jordán logró entre otras cosas, hacer cumplir el mandamiento del articulado donde la institución que dirigía no podía sancionar administrativamente a los menores infractores, entonces se coordinó y logró un acuerdo con la recaudación de rentas del ayuntamiento paceño para que de acuerdo con la falta ellos aplicaran una sanción. De esta forma empezaron a resentir en el bolsillo la multa por quebrar focos del alumbrado público, daños a propiedad ajena y esas faltas se redujeron a un 80%, organizaba eventos cívicos hacia el interior del consejo, y otras no menos importantes.

De tal suerte que, si alguien se va a molestar en volverme a preguntar si mantenemos alguna amistad, la respuesta va a ser la misma porque solamente en la mentalidad de platón en su obra La República, existieron los sistemas oficiales perfectos. No avalamos desde luego conductas no recomendables. Respeto la conducta política del gobernador del Edo. Porque lo conozco, tal vez se lea un poco presuntuoso pero fue mi alumno, como muchos que han destacados y creo que entiende y creo entenderá muy bien a los desheredados de la fortuna porque viene de extracción humilde. Y si ya les olvidó, hice el anuncio que él no se atrevió a hacer durante su campaña en el sentido de que obsequió un pie de casa a una señora que vivía a la intemperie. Sin bien es cierto, esto no es todo un sexenio, son destellos de quien puede aplicar los niveles de la justicia pero en ocasiones ni todo lo justo es legal, ni todo lo legal es justo.

Por lo que respecta a las personas que quisieron poner contra el paredón a Isidro, puedo repetir que si bien es cierto que no comparto algunas cosas, mi deber es respetar el derecho que tienen para decirlo y ese respeto crece cuando hay un nivel de apreciación y no corajes. Porque el derecho a informar es sagrado y aunque esté muy sobada la frase de Voltaire no hay mejor momento para aplicarla que este; “Estaré hasta la muerte en contra de lo que dices, pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes para decirlo”.

En mi vida cometí varios errores en el periodismo, y creo que los seguiré cometiendo, pero de una cosa sí puedo tener la certeza. Que el hombre dedicado a las letras en gráficos o electrónicos, debe tener la cabeza fría y las entrañas quietas. Porque en toda nuestra trayectoria de 58 años, empecé por respetar desde la primera dama, doña Anita Borbón de Olachea, Altagracia de Salinas Leal, Carmen Vallejo de Cervantes del Río, Carmelita Salgado de Agramont, Luz Davis de Mendoza, María Teresa de Alvarado, Gloria Alicia Trueba de Liceaga, Concepción Casas de Mercado, Aracely Cárdenas de Cota, Sonia Gómez de Agúndez, María Elena Hernández de Covarrubias, Gabriela Velázquez de Mendoza y hoy la señora Patricia de Castro y lo hicimos en función de que no es de hombres verticales lastimar a gente que se ha dedicado a intensas jornadas de asistencia social.

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