En la Opinión de Alfredo González


  • ¿Sabe usted que es la navidad? ¿Qué se festeja?
  • ¿Sabía usted que una autentica piñata es la que tiene siete picos?
  • ¿Qué es una posada autentica?
  • ¿Qué es el humanismo y la humildad?

La navidad es el símbolo del nacimiento del hijo de Dios. Su nacimiento es en un humilde pesebre de Belem y como no había ocupación en los diversos lugares iban pidiendo posada donde nacería Jesús y que el solo hecho de nacer en un lugar tan humilde, sigue siendo un reclamo a todo lo que signifique una ofensa a la desgracia de lo superfluo y del derroche.

¿Saben cuántos picos debe tener lo que es una auténtica piñata? ¿No? Se lo vamos a decir. Los siete picos representan la soberbia, la avaricia, la gula, la envidia, la ira, la pereza, la lujuria. El acto de romper la piñata significa que se quieren destruir esos males y al romperse caen las frutas y golosinas que significa el premio para quienes participan en ese acto.

¿Qué es una posada? Es esa peregrinación donde los peregrinos son José y María a punto de dar a luz a quien vendrá a redimir a la humanidad pero que no ha querido entender y fuerzas del mal tratan de que no lleguen a su destino.

En estas fechas y en la actualidad cuando escuchamos “voy a una posada” nos imaginamos que habrán esas interpretaciones, pero la verdad en la mayoría de las veces es un completo desatrampe, bebida, comida hasta la saciedad y un espeluznante parranda. Pero todo con reloj en mano para que a las 12 de la noche digamos “Feliz Navidad”, pero no entienden muchos lo que significan esos dos vocablos. Es la natividad del hijo de Dios. Claro está que cada quien pueda hacer de su vida un papalote y sus acciones los tirantes, pero como que se han ido perdiendo algunas tradiciones salvo donde se inician las posadas antes del 15 de diciembre y se les da recuerdo a una fecha recitada con todo clamor y alegría, allí no hay embriaguez, ni perdidas del recuerdo de quien vino a dar una lección de amor y de hermandad.

Dentro de muchas cualidades, el nazareno deja una huella imborrable de humanismo, de fraternidad, de humildad, esta última cuando lava los pies a los ancianos de hermandad cuando dice: “amaos los unos a los otros”, cuando se cruzan el rostro y debes poner la otra mejilla. Opuesto completamente aquella expresión de “ojo por ojo, diente por diente, golpe por golpe y traición por traición”.

Lo anterior quizá no lo entiendan los soberbios, los insolentes, los prepotentes, a veces encajados en trajes encorbatados, engolando la voz e impostando una actitud lejos de sentir o tener por que olvidan las palabras del escritor Cervantes de Saavedra que estableció que: #el ser humano debe medirse en su ser y su figura propia”.

Fue la expresión de la divinidad pero también del ser humano, cuando en el viacrucis dijo cuando una mujer se acercó a brindarle agua y limpiarle el rostro llorando, “no lloren por mí, lloren por sus hijos”… y ya la humanidad tuvo que enfrentar dos guerras contraviniendo aquella expresión: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Pero no entendemos. Hay hombres con poder que se enriquecen con el dolor de los pobres y el tormento de los inocentes y hay ricos tan ticos cuyas fortunas son amasadas con lo ilícito, efectivamente, primero podrá pasar un camello por el ojo de una aguja que uno de estos entes.

Y como dice el viejo dicho: se lo digo a petra para que lo entienda chana.

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