En la Opinión de Alfredo González


  • Los grandes de la revolución.
  • Revolución que se transa es revolución que se pierde.
  • La teoría de la revolución continuada estaba en su punto. La resquebrajo el matón de Stalin.
  • Laboratorio social de 1910 encierra la filosofía para concentrar en la constitución del 17 los avances de la independencia, la reforma y la revolución.

En todo movimiento histórico existen sucesos que se guardan porque al fin y al cabo siendo el ser humano un ser imperfecto debió cometer errores. Francisco Villa, cuyo nombre era Doroteo Arango Arambula. Tuvo el chispazo de una causa que causo bastantes efectos. Se habla de la agresión a una familiar, lo que le valió salirse de los cauces de la ley. La división del norte llegó a tener 50 mil hombres. Su sola presencia causaba temor. Puso campo de operaciones en Chihuahua, Durango, Zacatecas. No era bebedor pero si le gustaban las hembras.

Por su parte don Emiliano Zapata Salazar era el caudillo de los indios de Morelos, sin embargo al triunfo de la revolución los hacendados volvieron a hacer de las suyas e hicieron las leyes a su forma y manera. En una comida donde estuvo el presidente provisional Eulalio Gutiérrez, franqueado por Francisco Villa y Emiliano Zapata, el sureño le ofreció una copa a Pancho Villa y este le contesto: “una no me va a matar”.

En ese suceso llamó aparte Madero a Zapata y fue cuando le dijo: “la revolución esta agradecida con lo que ha hecho usted, es hora que se vaya a descansar” y tenemos para usted la mejor hacienda del estado de Morelos. Zapata le contestó: “Mire señor, como le quiera usted hacer no se va a poder, la tierras hay que quitárselas con las armas”: en ese momento lo tomo de los hombros y le dio un par de zarandeadas. Efectivamente Madero quería hacer las cosas por las buenas pero era como tirarle trompetillas a un chacal de la calidad de Huerta.

En el caso de Francisco Villa se retiró en una hacienda de canotillo, se llevó a 200 de sus mejores hombres. Impulso la educación y la agricultura. Sin embargo un periodista de esos encajosos le quería sacar una declaración sobre una situación presidencial hasta que logro que el general dijera que había un hombre como Adolfo de la Huerta que le podía hacer bien. Le costó la vida.

Un general educado en Francia cuya especialidad era la artillería se llamaba Felipe Ángeles. Cuando llego el día de enfrentarse contra Álvaro Obregón en Celaya Guanajuato le pedía a Villa que no mandara oleadas de dos mil hombres que caerían como moscas por las ametralladoras obregonistas.

Diezmada la división del norte, Villa ya no era el hombre de ideales como alguien sediento de venganza. Se metió a Columbus, salió huyendo con los pocos hombres que le quedaban hasta el territorio mexicano, don Venustiano Carranza permite la violación a la soberanía nacional permitiéndole a tropas norteamericanas buscándolo como dice el corrido sin poderlo encontrar.

La frase de hoy es el fragmento de un corrido del ultimo dorado: “solo uno fue, un fiel soldado, ante su tumba está presente general, ahí en el parral descansa Villa en el lugar que tanto amó”.

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