En la Opinión de Alfredo González


  • En unos días, once, cumplirá un aniversario más de fallecida Higuera Peña.
  • Un símbolo de la mujer en el periodismo.
  • Da paso para dar a conocer un ramillete de féminas dedicadas al periodismo.
  • Reflexión.

El próximo día 18 de noviembre se habrá cumplido el LV aniversario del fallecimiento de una ameritada periodista de nombre María Teresa Higuera Peña, a la sazón jefe de redacción del eco de California y activista del frente de 1965, apenas 3 años le toco ver los primeros frutos de un gobernante civil, ya que el intento donde se eligió por plebiscito a don Agustín Arriola Martínez no quedo consignado de la carta federal y los militares volvieron a la carga. Después vendrían otros como Librado Abitia y de todos ellos quizá uno de los más verticales de la milicia el general Fráncico J. Mujica, y también el oriundo de la purísima municipio de Comondú Juan Domínguez Cota, orgullosamente sudcaliforniano que inicia los primeros planes hidráulicos.

María Teresa fue una mujer autodidacta, todo libro que cayó en sus manos lo devoró, se comenta que había tales noches donde se reunía con personas de un nivel cultural aceptable para hablar de dichas obras y los mensajes que habían captado. Prosista intachable y periodista de combate como si su pluma fuera un estoque toledano.

Pero quienes vinieron a muchas cosas a hablar o hacer de una o muchas cosas, están desesperados por plantar la huella y el fierro porque todo paradigma les enferma o hay quienes se suben a los ladrillos y se marean. Sin embargo surgieron muchas mujeres a nivel nacional, Leona Vicario, quien puso a los servicios de los insurgentes toda su fortuna que se le heredo un español mestizo para que elaboraran eslabones y armas y se sacudiera el yugo español. Ofendida, vilipendiada, pero se defendió.

Mujeres como Flora Cermeño que antes de llegar a Santa Rosalía había escrito en periódicos de circulación nacional, Dominga González de Amao, que en un lenguaje sencillo no necesitó de tecnicismos para hablar de nuestra gente, de su entorno, de sus nietos, del valor que le debemos respetar a la tierra. Así fue surgiendo una pirámide que fue cerrando su edificación con Aurora Castorena Davis, Armida Torres de Caloca, Rosita Mendoza de Uribe, Doña Pona Carballo que son sus actos desde el FUS de 1945 hasta Loreto 70 activó sus ideales y muere como una desconocida. No es culpa de este gobierno aunque ya empiece a exhibir ciertas cosas que pretenden olvidar, y algunos llegan a la estolidez de abusar de una tribuna y de un poder para decir que vinieron para parar con los paradigmas. Ojala alguien le diga que esto es cosa seria y no un juego de biberones. Y es una cosa seria porque así nos lo enseñaron nuestros abuelos. Peligroso cuando alguien olvidándose de lo más sagrado que tiene un hombre es la propia sangre, es como el que viene y se sube en un ladrillo y se marea. Cuidado.

Con todos esos nombres se unen Mari Nogales. Nos preguntamos. ¿Cómo esta Ivette Corrales? Con una capacidad creativa extraordinaria, y va surgiendo poco a poco la inquietud entre los universitarios para que la mujer tenga más participación en el periodismo y que se convierta en un espacio opcional para que se implante el periodismo de investigación. Nada de que a mí me dijeron, no se lo digas a nadie porque ya sabes, como puede que si puede que no, pero nada en serio, no se pueden si se debe escribir a oídas porque se puede convertir al grave problema de agredir.

En lo personal tuve una experiencia: un padre de familia llamado Fidel Meza llevo a su niño de urgencia al hospital Juan María de Salvatierra porque no podía respirar. Llevaba una bronco aspiración, lo acompañamos en su dolor, enterramos al pequeño y de ahí fue a tundirle a la máquina de escribir, acusaba de irresponsabilidad criminal a lo que habían dejado perder una vida Al día siguiente el secretario de salud en ese entonces mi amigo Francisco Cardoza Macías convocó una rueda de prensa y desmintió qué había sido el hospital Salvatierra.

Si hubiera tenido un servidor que investigar los hechos hubiera llegado a una realidad. El niño efectivamente murió a las puertas del hospital pero esa parte había sido alquilada al ISSSTE para operaciones, etc. Porque funcionaba en la cochera al concluir la calle Bravo, la medicina externa. O sea, estaba obligado a dar una disculpa y con micrófono porque nos desempañábamos como editorialistas en el noticiario de XEHZ. Parecía que tragaba algo amargo cuando empecé a orecer las disculpas, tanto a quien representaba al sector salud, al director del hospital pepe Santana Pineda, al personal médico , al paramédico y demás porqué había causado tanto impacto el comentario que la gente empezaba ver sus enfermos o se salían, solicite a la familias que lo regresaran ,entonces me fui ante los culpables y fue tema de un siguiente editorial donde se dijo que el niño había muerto a unos pasos para que se le salvara sin embargo había entrevistado al padre de la criatura y la respuesta fue: efectivamente profesor. Yo tuve en los brazos a mi hijo más de 20 minutos y no fue atendido y se reconocía que debió haber advertido en que área hubiera sido. Al día siguiente me hablo Pepe Santana para felicitarme porque me dijo que con esa actitud había crecido bastante mi sentido de responsabilidad.

Nosotros los que queremos hacer periodismo, muchas veces o pocas pero si alguna vez fallamos porque se nos hace más fácil el “tic” que ir hilvanando y llegar a la verdad. Por eso la mujer tiene un lugar distinguido en el periodismo en B.C.S. me ha tocado algunas veces cuando tienen que correr terminado un acto a una rueda de prensa con un crio pegado a su vestimenta, mujeres que trabajan, que luchan. Hoy hacemos un homenaje a María Teresa Higuera Peña y a todas aquellas que todavía en vida producen y que teniendo un record tan bonito como el de Rosita Mendoza de Oribe tengo la impresión de que pertenece al margen de las condiciones culturales, cuestión que respetamos porque es una mujer con creatividad.

Cuando paso por la calle reforma y veo donde estaba la imprenta recuerdo a aquella mujer que llegaba a las 11 de la noche con sus pies cansados, a entregarle al linotipista lo que sería el platillo fuerte de la semana y al señor Gallo que me miraba en la puerta por el lado de la venida revolución frente a la casa marcada con el número 33 que todavía existen los efluvios, ideas, de sueños, de frustraciones pues de 50 sudcalifornianos, 4 o 5 lo eran entre más trepadores y pasaba don Alejandro gallo dueño de una dulcería en la 5 de mayo y decía: ¿qué pasa Alfredo? Aquí nomas, sacaba la billetera y me daba 400 pesos de aquellos y me decía, dale esto a felitos para que compren más papel y más tinta les sigan tupiendo a esta bola de cabrones.

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