En la Opinión de Alfredo González


  • Las entregas de Calafia.
  • Abrió fisuras y hubo diferendos.
  • La clave la había dado Ángel Cesar en 1975.

Calafia es un bello poema, en su belleza poética lanza un grito angustioso “Al Hombre de México” para que nos dé una gota de sangre que calme nuestra anemia. (Sic).

Luego en un acto caballeroso dice “yo te ofrezco la tierra, ya que has venido en la persecución de una ilusión que el viento te ha traído, y si después quieres paz yo te la ofrezco en la asoleada paz de la bahía”.

Eso causo algún escozor. Antes del 3 de mayo de 1535 llegó a la bahía de la paz llamada de la santa cruz después rebautizada por Sebastián Vizcaíno por La Paz por sus aguas tranquilas, ya los guaycuras se habían dado cuenta de Fortun Jiménez que había abusado de las nativas.

Debemos decir que Jordán amó a esta tierra. Establece en su libro el otro México que tiene una fuerza magnética y que quien viene con buenas intenciones ya jamás la deja. Inclusive agrega en un párrafo que pareciera como si tuviera un fetiche que la protegiera de presencias innobles y que eso retornaba.

En lo personal guardo la información que me diera el capitán piloto aviador Oscar Trasviña Navarro, de que antes de concluir el poema disparaba un rifle calibre 22 sobre las paredes de su habitación ubicadas en los departamentos de alquiler en la calle Revolución casi con Morelos, que el llamado suicidio de Fernando existieron muchas dudas porque se dijo que el cuerpo estaba cubierto hasta la cabeza y en mi endeble deducción pensaba que si un suicida se pega un disparo mortal por necesidad tiene tiempo de soltar la pistola y cubrirse. Fernando estaba elaborando un libro que había titulado “El Cacique”, nunca se encontró.

Sin embargo con eso de que “Yo te entrego la tierra” se iniciaron actitudes que salvo honrosas excepciones algunas llegaran con el síndrome del conquistador, empezaron circunstancias bizantinas. Si se trataba de la entrega de la medalla al mérito del periodista del año, invadían la vida privada de quienes podían ser prospectos para tal efecto.

Sin embargo pese a la existencia de Montescos y Capuletos con los cachanias mezclados en la campaña electoral, en la plaza Zaragoza Ángel Cesar diría: “todos cabemos aquí, todos somos sudcalifornianos, ustedes porque vinieron y conquistaron el desierto y porque teníamos a muchos amigos entre ustedes, es justo decir que fue una ovación cerrada. Abrió el camino, en lo personal conocí mucha gente que se asentó como Fito Montaño, Benito Bermúdez Coronado, el negro Clemente Pérez, la familia Mota Vargas, Chávez Jiménez, Covarrubias Villaseñor, Polanco Holguín, Maldonado Tapia, etc. Mucha gente bonita que seguramente ahora defiende el pedazo de tierra que seleccionaron para vivir.

Continuando la gira más al norte llegamos a uno de los ejidos más hermosos que tiene el limite hacia el océano pacifico y el golfo de California: “La Purísima”. Cuando empezamos a curiosear tenía a un lado a un extraordinario amigo, el fotógrafo profesional Carlos Reyes Montes y me dijo: oyes hermano, que bonita es nuestra tierra ¿verdad? sentí una gran alegría porque de esto hace más de 40 años y todavía conservamos la amistad y la hermandad, el vino de Sinaloa y con todos los demás llevé y llevo una gran amistad.

Calafia tuvo una respuesta en el poema del guaycura del maestro José María Garma González ya que levántate guaycura trabajó por más de 50 años y debe descansar.

Con esos antecedentes los que vieron la luz en esta tierra bendita y quienes la adoptaron de propia voluntad para unir sus esfuerzos tienen un blindaje muy hermoso que habla de la reciedumbre del hombre peninsular: no te ofrezco la tierra- dijo otra vez al gran conquistador- y había en su andar un extraño continente- un extraño desplante – y en sus ojos el brillo de un sublime y extraño fulgor – ¡No te ofrezco la tierra!

Hoy a contrapelo de lo que se pueda decir y de acuerdo con lo expresado por el maestro Víctor Manuel Castro Cosió, se debe gobernar en la unidad y esto corrobora la frase muy mencionada que encierra la concepción de Castro Cosió: si todos remamos al mismo tiempo, más pronto llegaremos y con el menor esfuerzo.

Esto coincide con el llamado que hace al conflicto que se suscitó por una falta de prudencia de un poder y llama al dialogo para buscar las coincidencias en esas diferencias que obtuvieron respuestas como las que en breve se habrán de inaugurar en un sector con luz eléctrica: que sea para bien.

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