En la Opinión de Alfredo González


Estado Mayor del general Félix Ortega.

Héroes al servicio de la comunidad: carteros

Se soslaya y eso es inquietante, analicemos causas y efectos.

¿A esos paradigmas hay que borrar lo que dijo un diputado? Si es así no hay respeto por la historia de los pueblos.

Aunque llovió, trono y relampagueó una sesión de cabildo actual decide cambiar de lugar el gusto del General Brigadier Félix Ortega Aguilar.

Creo que siempre hemos tenido la inveterada costumbre de ver a los hombres calcinados por el rayo y vemos sus troncos hechos trizas, pero no nos ponemos a pensar que donde están sepultados esta la sabia nutriente y el símbolo de lo que los llevó a perpetuarse en la historia de los pueblos. Es el caso de Ortega Aguilar.

Un buen día muy entrado el siglo XVlll llegó por acá un indio yaqui del Bacatete Sonora. No era su nombre de pila, sino que los historiadores han dicho que se lo había puesto en gratitud de todo lo que lo ayudó su benefactor.

Eras un extraordinario buceador de la concha madre Perla y luego luego empezó a figurar entre lo más connotado.

Dada la orografía de la entidad la ubicación terrestre era conflictiva. Tener noticias de los sureños con los del centro o sea de la Ciudad de La Paz resultaba un poco más accesible pero poblaciones como el norte, Mulege, Loreto, entre otras era más difícil.

Si se fijan bien aun en la actualidad para ir al norte vía terrestre se viaja hacia el sur o al suroeste, al llegar a ciudad constitución se describe una curva y se empieza a regresar hasta el norte y ahí se van encontrando Ciudad Insurgentes,Ligui, Loreto, y se cubre en cuatro horas aproximadamente, en aquellos años era muy difícil, entonces se le dio una concesión modesta a José María Ortega para que el hiciera el servicio postal a Loreto con una particularidad, que lo hacía a pie. El Yaqui es un buen caminante, no se le dificulta mucho escalar riscos y tomar atajos. De esta manera Ortega llevaba las noticias de La Paz y puntos del sur y después de 15 ó 20 días retornaba a su lugar de partida, el mogote donde se le había enviado la transportación del servicio postal.

Para tal efecto había dejado mangle seco en grandes cantidades cuando los primeros minutos que se ocultaba el sol José María Ortega le prendía fuego. Los dos o tres pescadores que todavía echaban tarraya se daban cuenta inéditamente de las inmensa fogata, primero despacio ya llegó Ortega, ya llego Ortega pero el tercer grito era de exclamación: ¡ya llego Ortega!, inmediatamente se corría la voz como pólvora, la gente se llenaba de alegría porque tenía noticias de sus seres queridos. Por las mañanas el mangle ya humeante aplicaba el truco del comunicarse de los indios del oeste norteamericano con un espejo pequeño empezaba a reflejar los primeros rayos del sol provenientes del este. Los fulgores de aquella situación daba la certeza de que había regresado de que había un viejón bragado y dispuesto a servir a su tierra que también le sirvió de cuna.

Debe existir algún documento en el servicio postal mexicano de esta ciudad de La Paz donde se habla de este caminante nocturno y de día que avanzaba febrilmente de ida y vuelta para cumplir con su deber.

Esos tiempos y esas circunstancias hicieron que muchos hombres y mujeres se fueran a las luchas. ¿Alguien sería capaz en Yucatán de mover donde esta Felipe Carillo Puerto y pusieran a una milicia viciosa y traidora?. ¿Alguien se atrevería a sacar los restos de miguel hidalgo del ángel de la independencia? Los paradigmas han surgido de las necesidades populares, necesidades de expresarse libremente, de vivir libremente, de tener salarios dignos, de que los escuchen las autoridades y no usemos como eufemismo lo de paradigmas porque en todas las épocas lo habrá como la actitud de Belisario Domínguez y tantos otros, cada época podrá tenerlos y sus actores se dejan de andar con poses de perfumados o de que vienen a descubrir el caldo de piedra o bien todo empieza cuando llegamos y todo se acabara cuando nos vayamos, bonita cosa.

Un comentario en “En la Opinión de Alfredo González

  1. Speedy Tijuana

    Por favor, please! Alfredo González y González ya no inventes más cuentos que para lo único que sirven es para entretener a las Niños. Ya nó Alfredín. Ya tienes entre tús más leídos el cuento de Loreto 70, todos los que has escrito en honor de tú compadre Félix Ortega y ahora andas queriendo echar a andar el de Félix Ortega Aguilar, papá de tu “compa” . Pobre Señor, ya deja donde está su busto en la Forjadores de B.California S. Ahí estará por los siglos de los siglos, al menos mientras no llegue algúno de esos Paceños a los que le encanta manejar en compañía de dos ó tres ambarinas bién frías y se lo lleve de corbata. Así que Alfredo, ya nó más cuentos Cantonéces.

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