En la Opinión de Alfredo González


  • Estos diputados ¡qué bárbaro!
  • Uno se fue y dejo chillando a la víbora
  • ¿Por qué razón las cosas deben hacerse así?
  • Reflexión: murió Víctor Arcadio Viveros Villa

Alguna vez don Alejandro Martínez me decía que el cargo de diputado federal había sido lo peor de lo que le había pasado. Lo anterior se deriva de una acción organizada por el y el legislador del territorio norte referente a la zona libre, colocaron una iniciativa en cada curul pero se asombraron en ver que ese proyecto no entro al análisis de los señores diputados.

Iban de salida ahí por la calle Donceles cuando un edecán les indico que el líder de la Gran Comisión, esa figura se miraba antes, los requería en su despacho. Entraron y aquel personaje circunspecto les dijo: no, no se sienten, no es mucho lo que les voy a decir:

  • Miren par de cabrones, aquí nada se hace sin mi consentimiento, así es que nada de papelitos y pendejadas.

Luego tronándole los dedos les indicó que cambiaran de lugar. Don Alejandro iba desconcertado hacia el exterior de la entonces sede y le dijo a su compañero: “esta es la chingada democracia que se practica”.

Esto viene al caso. ¡Qué vergüenza! De nada sirve ir a representar al pueblo si hacen lo que se le pega la gana.

También hace recordar que la legislatura local un diputado tuvo la desfachatez de decir que la legislatura saliente ha sido la mejor de la mejor de toda la historia desde 1975. ¡Cuánto cinismo y desfachatez de parte de Esteban Ojeda que utilizó para andar de frívolo que produjo conjeturas y otras cosas que por respeto a nuestros lectores no las decimos pero vista mucho de ser la madre Teresa de Calcuta. Señoras que merecen todos mis respetos salían contentas casi echándose aire con las facturas autorizadas. Vaya, vaya.

Empezaron las especulaciones, ni negamos ni afirmamos lo que en los mentideros políticos se manifiestan que así como debe de haber gente positiva la hay con algunos problemas en un pasado mediato que fue todo un escándalo y que, orondamente uno de ellos ocupa una plaza legislativa, con fuero, con sueldos elevados, pero la existencia de un expediente donde aparece un joven muerto y que al decir de los informantes su nombre era Jonathan Hernández. Nos anima de que en ese conjunto hay gente comprobadamente positiva, nos pone al alba que sean delincuentes que no se han castigado: en el periodismo se presentan estas situaciones, por eso debemos mencionar nombres de presuntos delincuentes impunes. Bonito perfil le iban a dar al poder legislativo local.

Reformamos el siguiente despacho al tener noticia de la muerte de un hombre extraordinario, el Lic. Víctor Arcadio Viveros Villa. Conocí a su padre don Arcadio, un mecánico de aviación extraordinario cuando atendía los aparatos de trans mar de Cortes. Se ligaron muchas cosas porque Víctor Arcadio, su hijo, fue nuestro alumno en la preparatoria José María Morelos y Pavón en la materia de introducción a la filosofía. Uno de esos alumnos que dejan huella. Cuando nos hemos preguntado donde han quedado nuestros años recordamos a muchachos como Víctor Arcadio, entre otros a Norma Trasviña Waldenrath, a Loreto Romero Lucero, a muchos de ellos y también uno en especial que ocupaba el tercer lugar en la lista de asistencia, si mal no recuerdo se llamaba Víctor Manuel, a Diana Von Boster, hasta hace unas semanas recibí la última llamada prometiéndome una visita, lo vi en algunos videos degustando tiempo de calidad con sus hijos y su esposa, en la playa, en el campo, fue cuando entendí que es bueno, entre ellos deje los mejores años de nuestra vida.

Siempre recordaba el marginal que escribía su padre y que decía: las luces de la pista de campo aéreo se apagaron. El último vuelo ya salió y llevaba un solo pasajero, era don Arcadio. Hoy el mismo vuelo retorno para trasladar al abogado Viveros Villa, retorno su papa con él y juntos iniciaron en un vuelo silencioso su transportación a un país donde no hay intrigas, ni venganzas, ni crímenes sin resolver, van juntos en ese vuelo sin final. Lo único que le podemos expresar a Bebita su esposa y a sus hijos es que fue un hombre cabal, recto, cuando la canalla quiso cometer una injusticia, les demostró que era un hombre justo y leal a las instituciones.

Anden los dos Arcadios, Dios los estará esperando. ¡Siempre!

Un comentario en “En la Opinión de Alfredo González

  1. claridoso

    Como escribes Babosadas Priista de tiempo completo .. 80 años o mas verdad ??? de andar escribiendo con el ‘Si Señor’ a flor de Piel … ‘ Ya Perdieron’ despierta Ruko !!! y todavia te falta ver a los q van pal’ Botellon por Ratas .. y segun Tu Son de la Realeza y Honestidad Choyera !!!

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