En la Opinión de Alfredo González


El Cambio

Antes de la segunda guerra mundial algunos psicoterapeutas de la política norteamericana tenían la concepción de lo que perdía a los seres humanos, era y es el afán desbocado de fortuna y de poder.

Esto hace más de ochenta años y pensamos porque el fetiche de la conducta humana está destruyendo nuestro país.

El cambio que se decía estaba fincado en el pluripartidismo, la democracia, el respeto a la constitución, la libertad de expresión entre otras cosas. Fue un proyecto al que se coló López Obrador a hombres y mujeres de la talla de Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia, Rosario Ibarra de Piedra y otras mentes evolucionadas que advertían en el aparentemente invencible PRI que las cosas no estaban resultando.

Sin embargo cuando se vino la oportunidad López Obrador gana una elección, única en la historia con treinta millones de sufragios. Ello le hubiese permitido hacer grandes cosas sin embargo, pronto se mareo y se ratifica el concepto de que el poder hay que dosificarlo y aplicarlo con sabiduría e inteligencia si no el ser humano sufre la embriaguez y piensa que el mundo está en sus pies. No señor. Un examen psicométrico nos pudiera arrojar algunos resultados. Con tal porcentaje de votos pensó que México era patrimonio de él, que su voluntad era la única que contaba y fue tomando forma la figura de un autócrata que es la antesala a la dictadura.

Inicia los primeros escarceos e impactan a los empresarios, a la industria farmacéutica, a la indiferencia ante una pandemia anunciada cien preciosos días con antelación como lo expreso el mismo secretario, el señor Gatell que ha causado más de 600 mil muertes y quizá sea mayor el porcentaje pudiéndose haber salvado el 50%, pero lo vieron con desgano cuando debieron haber re direccionado los recursos que el tren maya, y del aeropuerto de Santa Lucia. No supo distinguir lo prioritario de lo indispensable. Después vino el desplante y cuando empiezan los primeros latigazos del COVID tuvo una expresión, tal vez la más desafortunada que ha tenido: esto nos viene como anillo al dedo para demostrar de lo que es capaz la 4T”… si, como no, ya vimos de lo que son capaces porque lamentablemente hay varios miles de hogares en este país cuando en voz del subsecretario nos enteramos que se habían perdido esos cien días preciosos y en este momento todavía hay niños que no pueden ser atendidos por sus problemas de cáncer. Quizá esto le recuerde al señor presidente, que él, alguna vez se declaró justo y humanista y no es así, hace algunas horas se negó a recibir a un grupo de madres de familia que están sufriendo porque no los atienden como es debido y como aconseja la norma sanitaria no puede ser humano ni humanista quien no tiene respeto por la vida. De ese tamaño están las cosas.

Al maniatar a las empresas se dice que fueron más de 700 mil las que quebraron. Sin empleo no hay salario y sin salario no hay ingreso familiar. Nosotros no sabemos cuántos anillos le caben en las manos a estos irresponsables. El impacto de la expresión de la republica amorosa y de abrazos en lugar de balazos habría que preguntarles a los sobrevivientes de la familia acribillada, a los ochenta mil crímenes dolosos. Ya no hay credibilidad ni en las pulquerías ni en políticos tamaleros que creen que el quehacer de la ciencia política es el hacer lo que les da la gana y no lo que conviene a la ciencia política en aras de la tranquilidad de la sociedad.

Pero el colmo es cuando en expresiones subliminales se amenaza con una ley mordaza al menos en su gestación. Nace la paradoja en un país donde el periodismo ha sido la conjunción entre comunidad, ese pueblo que ya se anima a decir no y las actividades de la función pública sobre todo si esta lesionando lo más sagrado del ser humano, la existencia misma. Ser asesor es una tarea sensible y delicada pero no funciona. La ausencia de una votación en más de un 93% dijeron que no y esto ha molestado en grado supremo a quien cree descender de Quetzalcóatl.

Por ello al confrontar a la prensa, las cuentas no le cuadran y se empieza a mover con cierto temor para los que no han cumplido el catete de la justicia y la razón.

Que no se confunda el señor presidente. Él sabe que es la potestad de la república y por ello lucho el insigne michoacano por quien representa al país. Sin embargo, pensamos que ese respeto a la potestad de la república debe ganarse como se gana el respeto a un padre a sus hijos, con buenos ejemplos.

Un periodista de apellido Ramos en una de las mañaneras le expreso con diligencia que se decía que sobrepasaban los 700 mil muertos por COVID, el ejecutivo respondió tradicionalmente: “yo tengo otros datos”. Vino la contra replica y ramos le dice: señor, estos datos no los está proporcionando el INEGI. O sea, para que la acuña apriete debe ser del mismo palo”. Eso despertó la furia del señor.

En estas condiciones, pues, y viendo el panorama no muy claro en la sucesión, sería conveniente que se fueran a vivir tranquilamente a la chingada, a disfrutar de sus salarios que deben ser considerables.

Va a vivir más tranquilo en la hermosa florezca de la chingada.

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