En la Opinión de Alfredo González


  • Maestro Juan Ramos Cepeda: ¡Honrarlo!
  • Valor cultural a quien no se le debe olvidar.
  • Honra las huellas de personajes como el profesor Marcelo Torreblanca Espinoza de los Monteros, damas como Josefina Meza Olmos entre otros muchos que aportaron a las bellas artes.

Se ha dicho que la humildad es donde radica la grandeza de los seres humanos. Es la contraparte de la soberbia y de la insolencia. Distingue a hombres y mujeres por la sencillez que hace resaltar más la inteligencia y la sensibilidad de los artistas.

Ramos Cepeda es uno de esos personajes a quien conozco hace muchos años, llego a incursionar en teatro y danza y tengo entendido que hasta en el clasicismo del ballet. Hombre versátil en sus apreciaciones a través de esfuerzos escalonados, sacando la inspiración a la breña, a la expresión oral de la rancherada, a los textos clásicos y cada vida cotidiana es una completa declaración a la amistad y a la fraternidad. Uno de tantos trabajos que fructifico es la que se llamó “psicolingüística del ranchero californio”.

Algunos pertenecientes al sector de la impotencia de no conocer esas raíces de nuestro entorno hicieron correr la versión que era una burla para nuestros rancheros. Falso de toda falsedad.

Y en realidad era dar a conocer las inflexiones de voz, algunas apreciaciones con mensajes sarcásticos sin llegar a la vulgaridad o a la deformidad de un lenguaje que surge entre los montes milenarios y que dicen lo mismo pero dejan un mensaje que causa no burla, sino ingenio como para arrancar una sonrisa.

Los años han pasado, Juanito, pero las cosas buenas que el hombre va dejando permanecen serenas y con el mensaje de quienes fueron hechas. Para muchos de tus amigos transcurrieron las radiantes primaveras, los ardientes granos y las primeras canas dieron las pinceladas al otoño para darle la bienvenida al invierno.

En una ocasión recibimos una llamada del ex gobernador Alberto Alvarado Aramburo acusando extrañeza de no conocer el trabajo: “la psicolingüística del ranchero californio”, la orden fue tajante: mañana viene el ingeniero Eduardo Ruiz Castro, necesito unos casetes porque está interesado el secretario de agricultura y ganadería tiene interés en escucharlos. Al día siguiente en el aeropuerto le hicimos entrega de una caja de casetes.

También se desempeñó como secretario de organización del comité del PRI aquí en la paz y en los tiempos de ciclones organizaba el traslado de personas a refugios, generalmente edificios escolares.

Por eso amigo juan, quisimos dedicarte estas cuantas líneas salidas del recipiente de la sinceridad y del eslabón de una amistad que no se extingue. Te saludamos.

La frase de este martes es: “La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura”.
Friedrich Nietzsche.

El concepto anterior o en algo y en mucho se parece en una expresión del maestro de maestros Domingo Carballo Félix cuando se le entrego la medalla y se le nombraba maestro de maestros. Carballo Félix dijo: no creo haber hecho tanto para merecer tanto (sic).

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