En Corto


Por Carlos González M.

¿POR QUÉ TAN CALLADITO SEÑOR GOBERNADOR?

¡Cómo no va a estar mudo el señor gobernador!, ¡no puede hablar!

Todavía tiene atoradas las cinco alitas de pollo adobado que masticaba cuando le dieron la noticia de la derrota.

¡No hay qué ser! ¿por qué tanta crueldad?

Han transcurrido más de 48 horas de conocerse los resultados preliminares de las elecciones locales que anuncian una victoria holgada de los candidatos de Morena tanto en el caso de la gubernatura como en el Congreso local pero Carlos Mendoza Davis, en su calidad de Gobernador del estado, hasta el momento no ha emitido boletín de prensa alguno o siquiera un Twitter en donde salude a los ciudadanos y reconozca su participación entusiasta y pacífica en la jornada electoral dominguera.

¡Qué decir de su descortesía al no reconocer a los triunfadores! ¡un saludo personal a Víctor Castro Cosío! Al contrario.

El panista derrotado a través de sus voceros les ha ordenado informen a la plebe que Carlos Mendoza se prepara para desconocer el mandato ciudadano y que ha optado por defender en tribunales lo que sus candidatos, operadores y mapaches no pudieron lograr en las urnas.

Desde la tarde del domingo 6 de junio a don Carlos no le calientan ni siquiera las altas temperaturas del tempranero verano sudcaliforniano que presagia ser uno de los más calurosos de la historia. Por lo menos de su historia política y no es para menos porque apenas han comienzado a trascender públicamente algunos “pequeños” detalles de lo que ha sido su gobierno y ya se despide un fuerte olor putrefacto proveniente de los pasillos y oficinas del Palacio de Cantera.

Así las cosas el silencio de Carlos Mendoza sólo puede explicarse por la ausencia de oxígeno en su cerebro debido al atorón en el pescuezo de cinco alitas de guajolote ( corrijo, no eran de pollo porque dice que no le llenan por pequeñas) que le impiden pensar y percibir lo que sucede a su alrededor.

Confundido pregunta, aturdido, si alguien alcanzó a tomar las placas del camión que acabó de golpe y porrazo con su escudo protector transexenal cuya destrucción le coloca ahora indefenso y vulnerable en el umbral de la prisión.

No exagero. Los indicios de un saqueo desmedido de las arcas públicas bajo su responsabilidad son muy fuertes y avizoran escándalos mayores.

Al momento de recibir el ejecutivo estatal la noticia dominguera que el profesor Víctor Castro Cosío superaba por más de seis puntos porcentuales a su alfíl en la contienda y que esta tendencia era Irreversible , Carlos Mendoza entró en pánico y sus ojos, desorbitados, comenzaron a girar y girar en sentidos encontrados, emitiendo ruidos guturales como una maquinita tragamonedas trabada que permanece en estado de “shock”.

Seguramente nunca pasó por su cerebro la posibilidad de perder las elecciones del 2021 y para ello se preparó árduamente desde 2018… ¡pero sucedió lo inesperado!

¿No invirtió tan sólo durante este lapso dos y medio millones de pesos mensuales en medios de comunicación? ¿convertidos en auténticas máquinas de guerra en contra de Morena?¿Andrés Manuel López Obrador y todo lo que oliera a Cuarta Transformación?

Pero le fallaron los cálculos y la empresa que auguraba ser todo un negocio exitoso ¡quebró!

El miedo, ese sentimiento que al expandirse por el cuerpo se confunde con un cubetazo de agua fría que corre de la cabeza hasta los pies se ha apoderado del panista y desde entonces, aseguran, el señor gobernador está mudo, callado y con la mirada perdida repitiendo uno a uno los apellidos de sus amigos de la politiquería encarcelados por corruptos: los Lavalle, los Emilio lozoya, los Cabeza de Vaca, los García Luna. Pero también se le escucha balbucear los de mexicanos famosos prófugos en el extranjero, apellidos como Videgaray y Duarte.

“¿Será ese mi destino?” se pregunta don Carlos.

Dicen las mismas fuentes indiscretas que utilizando señas y gestos les ha pedido un favor a sus camaradas encarcelados en diferentes prisiones del país e incluso del extranjero: vayan reservándole un “espacito” en la celda común por si las dudas. Sólo cabría advertirles que no es aquél hombre esbelto de 68 kilogramos de peso que conocieron en 2015.

Seis años después y gracias a nuestros impuestos derrochados en finas y abundantes comilonas Carlos Mendoza Davis pesa ahora aproximadamente 129 kilos y necesitaría entonces un “espaciote”.

Cabe una aclaración: Nadie quiere venganza sobre los corruptos porque esta es la recompensa que buscan y con la que se conforman los cobardes. No.

Los y las sudcalifornianas somos seres humanos valientes que votamos por un cambio social profundo y no de mentiritas.

No pedimos venganza a los saqueadores y rateros pero si justicia y castigo.

¡Ya basta!

Un comentario en “En Corto

  1. Fernando

    Buenas tardes Carlos, el camión sin placas que comentas en tu nota, es nada mas ni nada menos, que los 1000 pesos por voto que estuvo pagando Morena, para que vitaran por sus candidatos, lo bueno es que no les alcanzo para dominar la cámara de diputados a plenitud y querer ampliar el mandato de su amo y señor AMLO, nibpara desaparecer el INE, que eran sus principales objetivos, esperemos que con este nuevo gobierno en BCS, no disminuya la inversión privada

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