En la Opinión de Alfredo González


  • ¿Cuál es la verdadera libertad?
  • Cuidado con quintantacolumnas en el frente opositor.
  • ¿Cuál es el valor absoluto de la política?

Alguna vez en la escuela de posgrado nos preguntaría el maestro de sociología de la educación que, cuál era el fin de la ciencia política, la respuesta que dijo la mayoría fueron erróneas pues todo convergía hacia el desempeño de un puesto público.

Parcialmente puede ser aceptable pero definitivamente la ciencia política aconseja buscar la felicidad hacia toda la colectividad.

Porque además de trazar un traje a la medida de los ciudadanos debemos saber dónde les duele, que nos hace falta, que se puede engrandecer de lo que se recibe, etc.

Los peligros que entraña es que existen gentes que aun cuando recibieron el beneficio de las oportunidades aplican la experiencia no muy clarificada y crear conflictos internos en sus áreas de trabajo, y manifiestan su desacuerdo socavando los objetivos para los que fue creada una institución. En otras palabras como se dice coloquialmente “hablando de la pera y comiendo de ella y de paso haciéndole casita a quienes de presidente para abajo no sirve ni para ponerlos en una esquina para que nos digan quien viene”.

Alberto Alvarado Aramburo era un claro en estas épocas: quien no se sienta agusto en las áreas conferidas la puerta esta y ha estado abierta siempre, pero se me hace una deslealtad no el hecho de que simpatice en otra línea que no sea del sistema del cual se mantienen, lo que es lamentable es que se están aprovechando de una ubicación para echarle tierra al contrario.

En la historia, Judas Iscariote también represento bien su papel.

No se puede hacer el oficio del campanero e ir en la procesión. Somos o no somos y lo más conveniente sería que se dedicaran de lleno a promover sus simpatías y no crear problemas traicionando el espíritu que anima a quienes los han apoyado.

Solamente así el valor absoluto de la política podrá alcanzarse alguna vez y esa meta es la felicidad común. Satisfactores a la salud al deporte, a las estancias infantiles, al empleo, a la seguridad, a la prevención de crímenes, al dejar de convertir un gobierno persecutor como lo hace don Andrés Manuel.

El ultimo resbalón del tabasqueño fue el de ordenarle a sus tamemes que aprobaran una reforma fax-track para que, el presidente de la suprema corte de la nación siguiera dos años más.

Franca violación al principio republicano. En el caso de Tamaulipas, el congreso estatal dijo no. Porque el documento y compromiso con el que tenemos con los connacionales es lo que llamamos pacto federal.

La frase de este martes: “Zapata le dijo a Villa nos comemos este arroz”. La frase en si encierra que observados los bandazos de la contraparte triunfarían porque estaban de lado de la razón. En política ni en ninguna otra comunidad la intriga enfermiza puede lograr los objetivos, porque hay un ingrediente esencial en quienes aspiran o desean permanecer en una posición y eso se llama simple y llanamente como dice un nieto nuestro: lealtad, una cualidad en peligro de extinción. A don Pancho Pelayo le decimos con todo respeto y consideraciones: no vaya a cometer el error de dormir con el enemigo.

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