Forma y Fondo


Por Federico Riestra Castro

  • Los muertos que juegan contigo, te quieren decir algo, ¡escúchales!
  • El ‘deja vú’ ha sido una constante en mi vida


*A mi madre, María Teresa Castro Carlón

Esta vez dejaré los temas de la campaña política y la pandemia, y en ocasión del ‘Día de la Madre’, voy a transcribir lo que escribí a manera de epilogo en el libro de ‘memorias de periodismo y política en Baja California Sur’, “Del dedazo a la alternancia”:

El ‘deja vú’ ha sido frecuente en mi vida, podría ser mala memoria, ¡pero no!, me repito; a través del tiempo parece que recorro vivencias y lugares que veo por primera vez, pero que me son familiares, y desde muy joven cuando viajaba más; ¿qué tan frecuente será en los demás?, yo creo que depende de la sensibilidad de cada quién y de las nostalgias, o podría ser por herencia genética predispuesta a lo paranormal.

Ha sido también fenómeno repetitivo que veo personas que quiero, que he querido, en otras, y hasta las sigo, como apenas hace unos días me sorprendí siguiendo en el supermercado a una mujer que de espaldas parecía mi madre, quien está, lo sé, muerta hace varios años (octubre del 98), la sigo hasta que puedo verla de frente o de perfil, y compruebo con cierta desilusión mi equivocación, una equivocación consciente y hasta placentera, que sé que no es curiosidad por saber quién realmente es esa especie de aparición, sino comprobar que no es mi madre, y eso me ha pasado con otros seres queridos: mi hermano, mi abuela Mica, mis muertos queridos.

Será que sí son ellos pero juegan conmigo, ¿son ellos, son los que caminan un rato con esos cuerpos para que los tenga presente?

¿Me quieren decir algo?, me cuestiono… y me conformo pensando en que lo importante es que los vi.

Otras veces despierto y quiero volver al sueño con ellos, antes de que lo olvide, y casi nunca puedo retomarlo, y cuando voy al panteón en compañía de mis nietos ellos se ríen porque les platico a mis difuntos cómo van las cosas aquí entre los vivos y cómo está la familia y las noticias más relevantes, quién murió, quién llegó de visita, para luego encargarles, como lo hacía mi abuela con sus santos, para que vean por nosotros desde allá, que nos echen una mano, que intercedan si es que hay alguien o algo superior, con el deseo ferviente de que con la muerte no se acabe la vida sino que sea una etapa nada más.

Es algo muy humano aspirar a otra dimensión de vida. Eso constituye la oferta de las religiones todas, “otra vida” que depende de ésta. No podemos saltar las etapas, ¡primero hay que morirse!

El hombre quiere, anhela, creer que esto no se acaba con la muerte y con la corrupción del cuerpo, o con sus cenizas.

Recuerdo una película italiana interesante: todo un pueblo haciendo fila para ver a un viejo moribundo que está en las últimas, con un montón de mujeres alrededor rezando y hablando de lo bueno que ha sido; perros jugueteando afuera, y un desfile de personas diciéndole al oído del enfermo recados para sus muertos.

-”Don Pietro, dígale a mi marido que estamos bien, que le sigo siendo fiel como quedamos.”

-”Hay le encargo compadre, dígale a mi mamá que nos ayude a curar a la niña de Rosario que está tan mal.”

-”Por favor Pietro, dígales a mis muchachos, que estamos bien, que le pidan a Dios que nos mande una lluvia, todo esto está muy seco y se nos mueren los animalitos, a ver qué se puede hacer.”

Las crisis de fe son parte de la vida, lo sé, lo he visto. Este viaje tan corto que es la vida está empedrado de dudas, y con eso retomo la inquietante idea inicial de estas memorias: ¡nomás me falta que Dios no exista!

Más que morir, esto es lo que temo, porque la muerte en sí no me da miedo, ¡ya no!, viéndolo bien es la ausencia de dolor, “un brinquito mi’jo”, decía don Fernando Soler a Pedro Infante en la cinta “No desearás la mujer de tu hijo”, del gran director Ismael Rodríguez.

No puedo, me resisto, a concebir la idea de un cuerpo vivo sin espíritu.

Ya entré definitivamente en la etapa en la que me importa lo que va a pasar con el alma después de la muerte, y no me solazo como más joven lo hacía con la mujer a la que en broma y en serio llegué a decirle, o simplemente lo pensaba a la hora de la verdad, repitiendo frívolo: “¡no te preocupes por parecer recatada y candorosa, no es tu alma lo que me interesa, son tus caderas, tus senos, esa boca y esos ojos!”

Es que ya estoy más cerca…

Publicación cortesía de http://www.riestranoticias.com

Un comentario en “Forma y Fondo

  1. Speedy Tijuana

    Ay sí ‘inche maricón, Chayotero hijo de tú tal por cual. Por ahí anda una factura ya viejona cabrón que te la van a presentar par su cobro cuando menos lo pienses. Por ningún motivo vallas a pensar que ya está guardada en el baúl de las cuentas incobrables.

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