Del Tintero


COSMETODOLOGÍA POLÍTICA: Los tiempos de fingir

Por: Armando León Lezama.

El rostro político y toda la figura de personajes femeninos, masculinos, diversidad sexual, afroamericanos,…es un tema más en la competencia por cargos de buen salario y manejo discrecional del erario público de los habitantes de la bella Sudcalifornia.

La transformación entre el tránsito de ciudadanía a candidaturas, y luego a cargos de privilegio, les da un nuevo rostro.

Les alcanza más para papel de baño, por aquello que para el pueblo, la mayoría, la va c…

Les aparecen pertenencias que el salario o entrada económica en carácter de ciudadanía común no alcanza.

Desde el celular, el vestir, el auto, la actitud, y hasta casas, hogares y matrimonios, cambian.

“mejoran”.

El proyecto politico, social, económico que motiva la participación en candidaturas, se reduce a lo personal, familiar y social.

En sus encomiendas, van secuestrados por agendas tradicionales y frívolas.

Se dejan llevar por la corriente.

24 horas, 365 días, 3 años o 6, no son suficientes para sus nobles propósitos en favor de la población.

Por ello, han dado cauce de nueva cuenta a la reelección.

Sin embargo, su mal actuar de ocio, valemadrismo, su pequeña burbuja de acción, los pone alerta de “no dar el ancho” en el cargo.

No participan.

Y los que participan quedan chamusqueados.

En tanto, el camino de los mejores en el hacer de la cosmetología, saltan de un cargo a otro.

En el caso del Estado de Baja California Sur, rumbo a sus primeros 50 años de entidad libre y soberana, le falta levantar banderas que ondeen a nuevos y mejores tiempos.

La política de relevo no ha servido para bien de sus habitantes.

URGE un proyecto real, auténtico, viable, que aborde todos los temas y que sea de muy largo plazo.

Dejando en el camino, obra que abone al proyecto mayor.

En vez de seguir entregando cargos de elección popular a improvisados de mente pequeña y de mirada al suelo.

O de mucho colmillo en fingir y servirse del erario público una y otra vez.

Siendo la ausencia de un plan de acción de grandes propósitos, el mal de males en eso de administrar el erario publico.

No bastan las buenas voluntades.

Más bien, la voluntad debe pulirse con acciones, actitudes, resultados, y una altura de mira y objetivos que les permitan ser trascendentes; no personajes de arena.

Ojalá que en la temporada actual, se serenen los participantes a puestos de buen pago.

Qué no sean llamaradas de petate.

Ocasionados.

Más bien, que escuchen y destierren de su vocabulario el “yo”.

Que no sean simulados.

Que tengan decencia histórica.

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