En la Opinión de Alfredo González


  • Con base dedicatoria de Rubén Muñoz.
  • Ojala que la silla municipal no lo haya cambiado.
  • De las distancias algo queda, señor presidente.
  • Hay descontento en nuestro espacio domiciliario que desde un principio fue una privada.

Hace años, creo, en 1994, el Lic. Rubén Muñoz me obsequió un libro titulado “tiempo de gobernadores”. Un trabajo bien descrito y habló de quienes estuvieron al mando del ejecutivo estatal. Nos lo comentó el capítulo referido a los que han estado en acción. Bien, por el escritor-político, al abrir el libro observé una dedicatoria que no lo puedo negar, nos halagó, a la letra dice: “estimado Alfredo, decía Ortega y Gasset que las grandes distancias generan eternas cercanías. En nuestro devenir tú has sido un sudcaliforniano de eterna presencia y en mi vida, de permanente ejemplo.

Con afecto, respeto y admiración por tu aportación a las luchas de nuestro entrañable estado, te envió estas páginas con mi desconocimiento de unas historias donde tu estuviste entre otros decidiendo sucesor… siempre, firma Rubén Muñoz.”

Agradezco de nueva cuenta más de veinte años después la gentileza de quien se ira o se quedara.

Esperamos que esa silla no lo haya cambiado.

Como le dijera Zapata a Villa, cuando este se sentó en la silla del águila para ver que se sentía y el aguerrido sureño le dijo: “no lo haga, mi abuelita me dijo que esa silla cambia a los hombres”.

Por ello con base a un artículo marcado por el octavo constitucional que nos habla del derecho de petición, los vecinos hace más de un año me nombraron su representante ante algunas gestiones.

La primera de ellas fue firmada por todos y están acusadas de recibidas. Esperamos ocho meses para ese entonces se habitaba una casa recién adquirida por un empresario de apellido Amador y que en una forma anárquica se calcula que tomaron de la vía publica 36 metros cuadrados, en el lugar donde precisamente se hace el viraje el carro recolector de basura. Vino el señor de transito móvil ,creo se llama Camilo Torres, se dio cuenta del problema, vino una patrulla y estampo unos carteles en las paredes diciendo “clausurado”. A los pocos días fueron arrancados y continuo la obra.

Este no es un asunto, se los dije desde un principio con fines políticos porque además de que estas invadiendo una ruta que favorece a las gentes de la tercera edad que llegamos a nuestro asentamiento hace más de cuarenta años, tampoco se ha querido entender que la gente inconsciente viene y toma nuestros espacios como estacionamiento público. No se nos hizo caso, jamás don camilo contesto una llamada.

Les confieso que pensé en la forma respetuosa, generosa como lo marca el artículo octavo de la constitución, pero también confiado plenamente que en atención en esa lejanía cuando existía amistad y afecto, podían resolverse del lado de la razón.

Sin embargo por el tiempo y si usted se va será su suplente el que enfrente una situación de carácter legal y ello representa que no se vale heredar problemas a quien lo suceda en el cargo, se los digo con respeto.

La frase de este día es: “la mejor política es la del trabajo y el deber cumplido”.
Dr. José Carlos Dibene Geraldo.

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