En la Opinión de Alfredo González


  • Oficial: Castro Cosío candidato de MORENA.
  • Falta la decisión de Acción Nacional. Pelayo se perfila.
  • Tradicional: el ritual no falla.
  • Reflexión.

Despejada la interrogante, el maestro Víctor Manuel Castro Cosío toma las riendas de MORENA. Llega al vértice de los sueños que lo involucro en la política, y entrara en un periodo si llega a la meta de satisfacciones, zozobras y deslealtades.

En política no hay buena ni mala suerte, lo sabe muy bien Víctor Manuel por las diversas experiencias por las que ha pasado que los cinco órganos de los sentidos son importantes en el servicio público.

Puede suceder también que haya temporadas que duerma con el enemigo por ello es que hay que leer las líneas de Luis Spota autor de la novela política que entre los consejos que da es: trata a tus amigos como si alguna vez fueran a ser tus enemigos y para el caso más recientemente el tristemente célebre soplón del sexenio federal el señor Lozoya que como lo dijimos en una video comentario de Concepto lo hizo en función de salvar el cuero, que suponiendo sin conceder, lo hizo dando el chivatazo coloquialmente hablando y pasar a cuchillo a sus antiguos cómplices, según él.

Algo debe recordar de los años sesenta y tantos cuando a un grupo de muchachos les decía: “son necesarios los planes de trabajo o el plan de clases, puede haber algunos procedimientos para aprender jugando pero no hay uno que hable de pasos formalistas para el aprendizaje por ejemplo de los sumas o restas de quebrados”. En estas asignaturas abstractas lo sabe el, cada maestro tiene su estilo y eso es lo que le da personalidad.

En política es lo mismo, no hay un solo libro, sin embargo hay unos por ahí que hay que aprender los mensajes donde la humildad y el humanismo, la fraternidad y el enorme compromiso de cumplir con todo un pueblo es una cosa innata, impulsa, jamás no se sabe de un partido político que le diga a sus abanderados que falten a los valores o pongan manchones en los estandartes institucionales.

No le debo desear que le vaya mal. Reconozco hace muchos años y se encuentra exactamente en la “Y” donde puede elevarse a planos superiores o si la traición o la irresponsabilidad son más fuerte que por lo que tanto ha luchado pudiera estar en la antesala. Por lo pronto se trata de un pre-candidato.

Por otro lado algunos correos llegados a esta redacción que nada ha cambiado en cuanto a los desenlaces de una nominación de pre-candidatura o candidatura no por que se trate de MORENA. Lo raro, nos dicen es que gentes que antes lanzaban de nuesto en contra de Víctor Castro, pareciera ser que van en busca de un mejoramiento personal y eso es válido.

Conozco personas de todos mis respetos que no se expresaban muy bien de Mendoza Davis y cuando supieron que el triunfo había sido del hombre que se ha partido el alma por el estado hicieron fila para saludarlo, es la condición humana, problema de ellos, no nuestro.

Por la escuadra de Acción Nacional se perfila Francisco Pelayo que habrá de fortalecer su dinámica con el PRD y al parecer con el PRI, con el Humanista y algunas agrupaciones que vayan de facto.

Empezaron los susurros a sotto bocce y empieza críticas de mal gusto. ¿Reír? ¿Llorar? No. Es propio de la condición humana.

La intuición del político se advierte cuando ponen juego todos sus órganos de los sentidos y enseñar con el ejemplo que se llega a un puesto para sencillamente servir a Tirios y Troyanos y que no suceda como un poder legislativo cuya mentalidad se mueve en un inframundo de espantos y hechicerías y que han sido un baldón y se ha ampliado mucho tiempo para que no se desestabilice el orden institucional que tantos años ha costado para que algunas gentes se hayan puesto ante la picota.

Opinaríamos a priori que quien llegue a la gubernatura no deje que se atrase la entidad. Carlos la ha mantenido contra fuego y pandemia. Pero ahí está de pie. Creo que le debemos a algo a Carlos Mendoza.

Que recuerden como lo ha hecho Carlos y sus antecesores con la excepción de dos que siendo californianos de sangre olvidaron en donde los habían parido y trataron de destruir nuestra identidad y otras averías.

Cerramos este despacho con la frase del miércoles acuñada por don Alejandro D. Martínez: “vale más una verdad que duela que la lisonja que la envilece”.

Buen viento y buena mar.

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