ABCdario


Por Víctor Octavio García

Día de la Virgen

Un día como hoy, Hace 17 años, en víspera del día de la Virgen, previó a la velación, Pilar “Pilarillo” Almaraz, Víctor “Vidorria” Manríquez y un servidor agarramos monte, las cocineras andaban en los “quehaceres” picando el menudo que pondrían para la noche de velación, así que solo nos prepararon, a regañadientes, unos burritos de frijoles con queso y un termo de café, traíamos el “antojo” de tirar sobres las brasas unas costillas gordas de un “hijuelachingada” durante la velación de la Virgen, tenía un toyotita 1984, cuatro cilindros, doble tracción, praimado de gris con los interiores hechos tiras pero muy bueno –mis chamacos le decía Tundra, burlonamente en referencias a los nuevos toyotas que andaban en moda–, nunca me falló durante el tiempo que lo tuve, ni siquiera supe lo que era una “ponchadura” no obstante que las llantas parecían cueros de víbora, el mejor carro que he tenido, hagan de cuenta un tambo de albañil, estándar, motor .22 R., agarramos la brecha del 61 para juntarnos con la brecha del 68 y “caí” en los cerros del Condeno, en la parte alta del 61, al entrar a la brecha hay un palo blancal, buenos “tiraderos” y varias lomas y cañadas donde se meten buenos animales, toda la mañana anduvimos “peinando” la zona sin ver nada salvo “juellas” y “trillas” de en la mañana, era un día muy frío, calmo pero frío, despejado que agradaba caminar, a las dos de la tarde buscamos una sombra para “lonchar” y esperar un rato para dar otra caminada en la tarde, traíamos la “corazonada” que íbamos agarrar un “hijuelachingada”.

Cerca de las 4 de la tarde nos levantamos del “sestiadero”, traíamos un solo rifle, un .6 milímetros y ocho cartuchos útiles, el rifle lo “paleteaba” el Vidorria –que dicho sea de paso es buen tirador–, nos encaramamos al toyotita para llegar a una zona de cañadas (testeras) distantes a cinco o seis kilómetros de donde estábamos, cuando comencé a caminar no sé porque me gusto la zona, monte bajo, muchos limpios, varias cañadas y pequeños cantiles; a la media hora de andar caminado vi un movimiento raro en las faldas de una cuchilla que pensé que era otro cazador y era el “Pilarillo” que me hacía señas con una gorra colorada apuntándonos hacía un cantil, le metí los binoculares (miralejos) y lo centré en el “bulto” que se veía en un recoveco del cantil que ya había visto creyendo que era una matacora o gobernadora, cuando lo vi con los lentes me di cuenta que era un “hijuelachingada” que estaba echado a mitad del cantil, el “Vidorria” andaba retirado y no podía gritarle, y para no espantar el animal comencé a rastrearlo hasta que lo divise sobre una hondonada (ancón), le hice señas, le quedaba de frente el cantil donde estaba echado el “bulto”, cuando lo vio “mamposteó” el .6 milímetros y ¡Palos!, el “pajuelazo” se escuchó bofo, le metí los lentes del binocular y vi que el “bulto” se desplomó sobre el “echadero”, siempre de donde hizo el disparo y donde estaba echado el ”huijuelachingada” había mínimo quinientos metros, sin duda un excelente disparo, el mejor disparo que he visto en mis andanzas en el monte.

El “Pilarillo” que estaba más cerca y atento al desenlace, no tardó en llegar al pequeño cantil y con la misma lo rodó hasta que cayó en la cañada, el pedo fue sacarlo de allí y “paletearlo” hasta la orilla de la brecha que quedaba más o menos a doscientos metros, el “toyotita” lo habíamos dejado mucho más atrás, así que hay vamos el “Vidorria” y yo hasta donde estaba el “Pilarrillo” con el “hijuelachingada” tendido en la cañada, “ahora hay que paletearlo” nos dijo con tan mala suerte que habíamos olvidado el cuchillo y los mecates en la casa, así que había “palentearlo” entero con todo y dentros, nos quitamos los cordones de las botas para que el “Pilarillo”, que era el experto, lo amarrara en forma de “yagual”, como él dice, y “paletearlo”, yo fui el primero en ofrecerme, me lo subieron a los hombros con las patas y las cabeza amarradas deteniéndolas con la frente, cuando sentí el peso del animal comenzaron a temblarme las “canillas” y por el misma inercia del peso di tres pasos hacia adelante hasta que “caí” de boca sobre la tierra, por fortuna no había piedras ni palos, eso sí mes rasguñe pegando con la cara en el suelo, otra vez a amarrar el “hijuelachingada” en forma de “yagual” tocándole el turno al “Vidorria”, cuando le subimos a los hombres la pesada carga de más de cien kilos muertos, pegó un “pujido” y se fue de boca levantando una polvareda con las botas “piteadas” que traía, “a ver”, dijo el “Pilarillo”, “que valedores de verga son, échenmelo a mí”, otras ves amarrarlo en forma de “yagual” y va pa’ arriba, el “Pilarrillo” antes de comenzar a caminar tomó “aigre” para agarrar aviada, caminó unos diez metros y se clavó en el suelo cayendo sobre una mata de pitahaya agria, imposible “paletearlo”, decidimos acercar el carro abriendo monte con el “toyotita” hasta donde alcanzara entrar, no había de otra, y a jalarlo entre los tres, abrimos camino con las patas y manos hasta dejar el carro a menos de veinte metros de donde estaba el “hijuelachingada”, arrastrarlo hasta el carro no solo nos costó lágrimas, sudor y pedos, sino más de tres horas hasta que nos oscureció ”alumbrándonos” con las luces de la reversa y el stop del “toyotita”.

Pasadas las diez de la noche llegamos a la casa del ”Pilarillo” donde estaban velando a la Virgen, nos sirvieron menudo y café mientras sus hijo lo pelarían y destazarían colgado en una de las vigas del corredor, la cabeza y medio pescuezo quedaron doblados en el piso, estaba grande, parecía burro y bien pelachado, esperamos un rato a que nos hiciera la digestión y a los tendidos, no nos acordamos de las costillas asadas porque habíamos llegado muy jodidos, cansados y hambreados hasta otro día que nos comimos un lomo frito en el sartén con ajo y mucho orégano. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

Un comentario en “ABCdario

  1. Miguel Angel

    Disfruto leer sus andanzas, más por que son muy amenas y entretenidas, además de que me imagino todas las escenas que describe también por ser amigos mutuos del Lic Víctor Manuel Manriquez Riecke, “El Vidorria” un saludo para usted, y para el Vidorria y familia un saludo afectuoso donde quiera que el esté.

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