Medios y Remedios


López Obrador Business

Antonio Ceja

López Obrador tiene más salidas que un cerco viejo; y es que el presidente de México siempre tiene una excusa, generalmente la más estúpida, para deslindarse de los funcionarios de su gabinete que los implica en actos de presunta corrupción, pero queda peor cuando se trata de sus familiares.

Acostumbrado a minimizar y a reírse de los señalamientos de actos de corrupción en su gabinete, López Obrador es, sin duda, el principal artífice para enriquecer a su familia sin que el asunto pase más allá de un simple “jalón de orejas” de la prensa que desvela, con pelos y señales, los casos corruptos de los allegados del presidente.

Felipa Obrador, prima- hermana del presidente, obtuvo contratos a través de una empresa que ofrecía servicios de calidad de agua a PEMEX, fue “balconeada” por el noticiero Latinus lo que provocó, sin duda, que se prendieran los focos de alarma en la 4t ante tal situación. Confirmada la noticia de Latinus, la 4t de inmediato puso a trabajar la maquinaria de maromas para justificar, como es costumbre, el caso de su prima Felipa.

Además de la maroma, López Obrador justificó a su prima al afirmar, ayer en la mañanera, que a PEMEX “le metieron gol”; dijo que a él le advirtieron que su prima Felipa había ganado una licitación millonaria y que advertían (ja, ja, ja) un conflicto de intereses; ante tal hecho, López Obrador ordena (ja, ja, ja) que no se le den los contratos a su prima. Ésta, ni tarda ni perezosa, se apresura a buscar socios (prestanombres) para evitar el conflicto de intereses que le estaban privando de 365 mdp; corregido el asunto, PEMEX le da los contratos a la nueva empresa donde ya no aparece el nombre de Felipa Obrador; esa es la versión de López Obrador con la que, según él, salió del pantano sin mancha de lodo.

No somos idiotas.

La realidad es que, si bien es cierto que Felipa Obrador tenía contratos vigentes con PEMEX en el sexenio de Enrique Peña Nieto y que fueron avalados por el hoy testigo protegido Emilio Lozoya –asunto que debería investigar la FGR de Gertz Manero-, ésta realizó, en claro contubernio con su primo el presidente, los cambios necesarios para ya no aparecer en la lista de proveedores de PEMEX pero consciente de que hacerlo de ésta forma implica un acto deshonesto.

¡No sabía!

López Obrador siempre sale, cuando le cuestionan sobre asuntos delicados del país, o que no tiene información o que no sabía del asunto y que “se va a investigar”. Entonces, ¿cómo es posible qué si sepa de los contratos, que son muchos, los que cierra PEMEX en cada licitación y, por lo tanto, deberá estar enterado, entonces de todas las licitaciones que realiza el gobierno de la república con los proveedores.

La salida más fácil, es echar la culpa a otros y en este caso familiar, los platos rotos los debería de pagar el inútil agrónomo que despacha en PEMEX. Pero lo anterior, seguramente se perderá en la maraña de excusas y contradicciones de López Obrador y que son avaladas por sus colaboradores.

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