ABCdario


Por Víctor Octavio García

Un mundo al revés

En los años setenta salió a la luz pública un clásico: “Para leer al pato Donald”, de Ariel Dorfman, que fue calificado como un ensayo de la literatura marxista para analizar el comportamiento y manejo de las ideologías dominantes a través de los cómics (principalmente de Walt Disney); ignoró si todavía es un referente en las asignaturas de ciencias políticas donde se convirtió en un libro de consulta, a partir de la visión crítica de Dorfman sobre el adoctrinamiento capitalista, no sé cómo se interpretó a finales de los 90’s, cuando la Coca Cola impulsó la alternancia en nuestro país con Vicente Fox a la cabeza, e ignoró qué vaya a ocurrir al final de la 4T; cómo qué nuestros críticos, sobre todo de la izquierda, dejaron de leer al pato Donald.

Leer a Dorfman cuando había que identificar y cuestionar los pasos sigilosos del Tío Sam era un ejercicio obligado para que hoy pasen de largo qué es lo que hace el oso soviético y cóndor colombiano en nuestro país en medio de un hecho cotidiano que suele ser, a fin de cuentas, de la menor importancia. ¡Vaya parcialidad de nuestra inmaculada izquierda!; ven la viga en el ojo ajeno y no en el propio, como reza un viejo refranero popular; en 1978, en su segundo informe el entonces presidente José López Portillo, éste lanzó una lapidaria advertencia; “lo peor que le puede ocurrir a México –sentenció– es convertirse en un país de cínicos”; de eso hace 42 años y que cree usted; que nos alcanzó la sentencia lopezportillista.

Leer al pato Donald, al menos el clásico de Ariel Dorfman, resulta una pérdida de tiempo, reencontrarse con un pasado cuando los clásicos eran clásicos y había pudor y prudencia en la conciencia colectiva, hoy todo gira alrededor del engaño y lo que es peor, del autoengaño, la mentira siempre por delante; ahora hay que leer todo al revés como mi abuelo cuando hojeaba historietas con los textos y figuras volteadas, exclamaba, “y a este porqué lo colgaron”.

Hace muchos años que leí el clásico de Dorfman y poco recuerdo de sus agudas precisiones, no así del ingenioso hidalgo don “quijote de la mancha” que lo he leído un par de veces, de manera que mi aportación sobre el tema no está del todo actualizada o dicho con perogrullo, contextualizada, aunque no dejo se sospechar que Dorfman sería el primer sorprendido al ver lo que está pasando en aquel mundo que criticó desde la visión de Walt Disney, y no que ahora lo malo sea bueno o viceversa, sino que los viejos principios helénicos con los que nos formaron han caído en desuso después de dos milenios de obligada observancia.

De cualquier forma, aun cuando hago enormes esfuerzos por encima de mis capacidades para entender lo que está pasando, terminó no entendiendo nada, solo un mundo al revés; en la política donde debe haber cambios no cambia nada, sigue repitiéndose el trágico drama de que no pasa nada, el clásico de más de lo mismo; por curiosidad estuve leyendo parte del mensaje del presidente López Obrador dado en su II informe de gobierno y no entendí nada de nada, mentiras sobre mentiras no dan luz de lo que está ocurriendo en nuestro país, un informe tan parecido al de los presidencias priístas que terminé remontándome a los tiempos de López Mateos e incluso de Gonzalo N. Santos, el famoso “Alazán tostado”, en fin, como poco entiendo lo que está pasando seguiré reforzando mi vieja tesis de “por qué ladran los perros en los ranchos”. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobccs@hotmail.com

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