En la Opinión de Alfredo González


• Un diálogo entre 2 ancianos
• Llevó hasta la Margaret Tatcher
• Esto llevó hasta Pablo González.

Alfredo González González

En una de esas calles de la selva de asfalto, dos ancianos dialogaban en una interminable fila a fin de recibir su pensión. No tratamos de demeritar lo anterior y ojalá se les haga entrega en sus domicilios. – Que Dios bendiga al presidente.- Esto es una bendición. – Sí, sobre todo ahora que no tienes trabajo.

Lo anterior llevó a otra cosa. En una ocasión ante en el debate en el cuerpo colegiado británico la premier inglesa contestó ante una crítica dura contra el Reino Unido del atraso del aspecto económico. La señora Tatcher respondió; el gobierno jamás ha tenido dinero y lo que manejan ellos es el producto de nuestros impuestos.

¿Cuáles serían esos impuestos? El que llamamos impuesto por ingreso nacional bruto.

Esta respuesta nos lleva hacia un representante popular a quien en otras ocasiones aun no siendo de su partido lo respetaba y hasta admiraba por su agilidad mental y sus conocimientos para correlacionar los artículos de la Carta Nacional. Al referirse a los 10 gobernadores que estaban exigiendo un trato equitativo en la participación que mandata el pacto de la unión categóricamente expresó: “No les vamos a dar un solo centavo más”. La palabra “vamos” es como si fueran los dueños del recurso, cuando la concentración de esos recursos se debe a la aportación anual que hacen dichos gobernadores, y lo hace con tanta fuerza, que repetimos, sentimos la impresión de que estaban empoderados de lo que los compatriotas aportan religiosamente por pesca, agricultura, y todo aquello de lo que pueden sacar raja.

Conclusión en este aspecto, es que, resulta cómodo y fácil hacer caravanas con sombrero ajeno.

Lo anterior nos lleva a que somos los primeros en llegar a 100 mil muertos por la pandemia. Los primeros que ascendemos en la gráfica de la contingencia y también los primeros en cacaraquear, que en esta película de terror que vivimos, ellos son los buenos del celuloide.

¿Primeros?, así es, porque nos distinguimos por megalómanos, primero en exhibirnos como autócratas, primeros en lame suelas que ocultan la realidad de México, primerísimos en que una mentira puede ser convertida en verdad.

Reflexión:
Cuando el presidente decía que no engañar, no robar y no mentir entendimos que eran los antídotos contra la demagogia.

Hoy, rodeado de un grupo de cortesanos, destacándose por la naturaleza de su encargo, los comentaristas mañaneros que ni me he podido aprender sus nombres, lamentamos que el ejecutivo federal no le dé pena ajena que no ensalcen bajo supuestos, con últimas horas escandalosas y que, lo único que hacen es endulzar sus oídos, porque al ocultar una verdad, no se manifiestan como amigos auténticos sino como personajes sin estar en la línea de la razón: Primero ataca sangrientamente, destruye dignidades, pero después la gente misma en este país, lenta pero paulatinamente se percatan, que es igual o peor que aquellos que utilizando situaciones mediáticas engañan a todo un país.

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