ABCdario


Por Víctor Octavio García

¡Qué tiempos aquellos!

  • De descamisado a político

A mi niña amada Mayra Alejandra, en su cumpleaños. ¡Muchas felicidades!

En 1996 gobernaba el estado Guillermo Mercado, con quien me liga y mantengo una excelente amistad y comunicación casi diaria; un día me invito a desayunar al Caimancito para platicar, recuerdo que desayunamos cereal, fruta y café; en la plática de sobremesa después de repasar el acontecer local, le confié una vieja inquietud que de tiempo atrás me traía entusiasmado; hacer carrera política, en ese tiempo gozaba de “picaporte” por mi cercanía con él, José Carlos Cota Osuna estaba por tomar las riendas del PRI, y vi la oportunidad de hacer “carrera” en el partido con su venía, y ¡palos! que le pido; “ayúdeme señor gobernador; quiero hacer carrera en el partido, recomiéndeme con “cotita”– así tuteaba a José Carlos–. ¡Ah que Víctor!, tu ayudas más afuera que adentro, pero vamos a ver que se puede hacer, me contesto; diez años había sido presidente de un seccional (Número 11, bajo la coordinación de Leonel Cota Montaño y de Héctor Montaño Cota) donde queme suela visitando casa por casa e infinidad de ocasiones fui “representante” en casillas de candidatos a la presidencia de la república, gobernadores, diputados federales, senadores, presidentes municipales y diputados locales, amén de mi paso como “conferencistas” del IEPES, me daban valor y me hacían sentirme con derecho.

Pasaron los días –quizás una semana– y ¡palos!, otra invitación almorzar en la residencia oficial; recuerdo que nos sirvieron a un lado del comedor principal porque los comensales éramos él y yo; sopa de ostión en leche, pescado frito, ensalada verde, arroz de guarnición y vino rosado, como postre dulce de papaya, café y agua, al final del almuerzo y antes de comenzar con el café, el gobernador me dice; “mira Víctor, le he dado vueltas a la petición que me hiciste y soy yo quien te quiere pedir un favor, que me ayudes; Valentín Castro será el Presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, y ahí necesito una persona de mi absoluta confianza, sino tienes inconveniente búscalo y pídele la oportunidad de que te ome en cuenta y te incorpore a su equipo, yo sé que tienes buena amistad con él, Valentín en un tipazo, ni mandado hacer para que “toree” el vendaval en la Cámara, yo creo que va aceptar, si en caso sientes resistencias me dices para hablar con él, a Cota Osuna no le comente nada porque no quiero meter la mano en el partido, él está comprometido a dar buenos resultados y no quiero interferir”.

A los días busque a Valentín, con quien había coincidido en la UABCS años atrás, no éramos grandes amigos pero existía una gran identificación; me apersoné con él y sin más le plantee mi inquietud; al escucharme se sorprendió y me confió; magnifico, déjame ver y te aviso, de entrada cuenta conmigo, solo quiero hacer unas consultas; dos días después el virtual Presidente de la Gran Comisión me daba su anuencia; tú serás el Director de Comunicación Social del Congreso, prepara tu currículo sin destacar actividades del partido (PRI), y me lo mandas, me dijo.

Años después me entere que José Carlos Cota Osuna me había “bloqueado” en el PRI, tal como lo había hecho en 1987, cuando asumió la alcaldía de La Paz, no obstante el trabajo que realizamos desde el IEPES un grupo de jóvenes entusiastas en aquel entonces, nunca me tomó en cuenta para nada; con José Carlos mantengo una buena amistad no obstante esos pequeños “prietitos” en el arroz.

En el Congreso recibí fuertes embestidas que enfriaron mi relación con Valentín; diputados del mismo PRI como Jesús Redona y Valente Salgado no veían con buenos ojos que un periodista estuviera presente en las “Sesiones Secretas” del Congreso –que nunca han tenido razón de ser– donde se trataban temas delicados como incrementos de sueldos, presupuesto, deuda pública, bonificaciones personales, solicitudes de juicios políticos, etc., y veían con marcada incomodidad la presencia del “Jefe de Prensa” que era ante todo, un periodista; la fuerte presión ejercida por diputados de la bancada priísta me movieron feo el “tapete” hasta que hable con Valentín y le dije; “vengo a trabajar institucionalmente; mi protestada lealtad es para ti, de eso que no te quepa la menor duda”; Valentín no solo confió en mi palabra, sino que aguantó estoicamente el fuerte vendaval, al final de la legislatura con un Manuel Salgado y un Paulino Molina con las “patitas” ya en el PRD, los mismos diputados que pedían mi cabeza arreciaron contra Valentín en aras de despojarlo de la Presidencia de la Gran Comisión.

21 años después y sin gobernador priísta, el PRI sobrevive gracias a inercia e impulsos generados por facciones internas (gavillas) que lo tienen secuestrado “rolándose” los espacios de partido y las posiciones plurinominales como si se tratara del club de toby; regidores y diputados que repiten una y otra vez, dirigentes municipales y cabezas de sectores y organizaciones que sin reelegirse “vuelven” al mismo “nido” sin más gracia y mérito que ser priístas, mientras la militancia y cuadros de jóvenes menos “maleados” entregados a las tareas del partido, “talacheros” verdaderamente comprometidos con el trabajo partidista, con chispa y con ganas de hacer cosas, solo ven pasar el tiempo como la puerta de Alcalá.

Muchos años milité en el PRI y lo hice con mucho orgullo y con la frente en alto, hoy no militó en ningún partido y no pienso hacerlo, así me siento mucho mejor, soy de los que vota por el mono o la mona y no por el partido aunque reconozco que el PRI no deja de ser un gran partido, una escuela de cuadros, un auténtico abrevadero de políticos-políticos, un partido nacional, que muchos gobernantes y dirigentes han defraudado la confianza de sus representados, que han caído en prácticas corruptas, simulaciones, engaños y mentiras es cierto, como cierto es que el PRI es mucho, muchísimo más que lo que hoy nos ofertan como cambio; hoy ya no tengo tiempo para pensar en partidos, mis tiempos se los dedico a mi hijos, a mi tierra y a buscarle salidas a mi futuro incierto, con la renovada esperanza de poder ver –ojalá el Señor me lo permita– cristalizados mis aspiraciones y sueños en mi hijo menor, “mi pequeño demonio”, que le apasiona la política que, aunque no tiene espacio donde moverse (partido) y al igual que yo, es de una sola pieza, creo y confío en él. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

Un comentario en “ABCdario

  1. Yul Saigon

    Te bloquearon en 1987 por recomendaciones del Lic. Juán Cota Osuna ya que durante el trienio de Enrique Ortega cometiste ” tranzas ” con los vales de gasolina y otras cositas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s