ABCdario


Por Víctor Octavio García

“Dónde quedó la bolita”

  • José “Pepe” Gajón y los carnavales

Nada ha sido fácil en BCS, lo que hoy somos como estado ha costado muchos sacrificios, desvelos y esfuerzos que las nuevas generaciones desconocen, de allí que no pocos anden como los “perros de los ranchos”, ladrando porque oyen ladrar a López Obrador. A inicios del gobierno de Alberto Alvarado, se dio a la tarea de rescatar los carnavales “la fiesta del pueblo” o “la fiesta de la carne” que tanto prestigio le habían dado a La Paz en los años 40, 50 y 60; Alberto Alvarado siendo gobernador del estado, instruyó a José “Pepe” Gajón, junto con Jesús Murillo, Carlos Ponce, Enrique Barajas y Sixto Rodarte, entre otros, con el fin de darle forma y contenido a la “fiesta del pueblo”, había que comenzar de cero, organizar las fiestas paganas a lo largo de una semana que no era poca cosa, y sobre todo que el carnaval fuese rentable, autosuficiente, que con las utilidades se apoyara al Patronato del Estudiante Sudcaliforniano para el otorgamiento de becas, material deportivo, viajes, asistencia etc., fuera del estado, en una ciudad con mucho menos de la mitad de la población que hoy tiene.

José “Pepe” Gajón en ese tiempo fungía como Director de Acción Cívica y Cultural del Gobierno del Estado y Director del Patronato del Estudiante Sudcaliforniano, razón por la cual el gobernador le encomendó organizar los carnavales apoyado por las personas ya descritas líneas arriba; había que contratar bandas en Sinaloa, mandarles un anticipo, hacer los talonarios para el cobro de piso de los puestos que se instalarían durante el carnaval y una serie de detalles más que solo una persona organizada, meticulosa y responsable podía hacerlo y éste era José “Pepe” Gajón; en ese tiempo y durante muchos años los carnavales fueron autosuficientes, “quedaba” para apoyar al Patronato del Estudiante Sudcaliforniano no como ahora que el municipio invierte millones y millones de pesos sin obtener ni un centavo de utilidades sino puras pérdidas.

Se instalaban vendedores de cobijas, vajillas de barro, pajaritos que leen la suerte, toda clase de fritangas, venta de sombreros, chamarras de piel, etc., sin faltar claro está los tahúres o estafadores como los célebres promotores del juego “dónde quedó la bolita”, justamente uno de esos promotores “dónde quedó la bolita” había sido acusado de hacer fraudes y estafar gente, así que “Pepe” Gajón decidió cancelarle el permiso que Sixto Rodarte le había vendido, el tipo era de Michoacán, brabucón y polémico, y no dudó en acusar a “Pepe” Gajón con el Gobernador, en ese tiempo ver o hablar con el gobernador no era nada difícil ni complicado, cuando el gobernador iba a recibir al individuo del juego “dónde quedó la bolita” en su despacho de palacio le pidió a Oscar Rodríguez de La Vega, su secretario particular –a quién Alberto Alvarado lo llamó “un mal necesario” durante un informe de gobierno al traspapelarse el discurso que leía– que citará a José “Pepe” Gajón para dirimir y aclarar el asunto, entra el tipo y sin decir agua va apunta con el índice del dedo a “Pepe” Gajón acusándolo de haberle “dado 25 mil pesos siendo que él ya se había arreglado con los del municipio”, lo que era total y absolutamente falso, “Pepe” Gajón no aguantó cuando casi le pone las manos sobre la cara y con un movimiento brusco y sin intención, según dice el propio Gajón, le conecta un gancho en la barbilla cayendo el sujeto como regla sobre una mesa de la sala en el despacho del gobernador quebrando varias figuras de jirafas de Lladró que coleccionaba, tras el incidente invade un silencio y cruces de miradas que “Pepe” interrumpe diciéndole al gobernador, “señor en este preciso momento le presento mi renuncia por lo que pasó”, Alberto Alvarado lo ve con gesto de asombro y le dice, “cuál renuncia, usted váyase a trabajar que hay mucho por hacer, yo hubiese hecho lo mismo que hiciste, y si tu no lo haces lo que hiciste yo te hubiera pedido tu renuncia”, “Pepe” Gajón respira profundo, destrezado, Alberto Alvarado toca el timbre del interfón y llama a Rodríguez de La Vega, su Secretario Particular, le instruye que le hable a Emilio (Emilio Maldonado, Director de Gobierno) a quien le pide que saque de su oficina al individuo del juego “dónde quedó la bolita” con la tajante orden de que no lo quiere ver más en su despacho, “nadie vio nada, nadie supo nada” sentencia a modo de orden; hoy los carnavales siguen siendo los mismos con la honrosa diferencia de que ahora es más grande el flujo de gente que asiste, el municipio pierde miles de pesos, en ocasiones no paga a los músicos que contrata, nunca hacen cortes de caja ni rinden informes financieros y siempre salen con cuantiosas pérdidas, mientras la ciudadanía se pregunta “dónde quedó la bolita”. ¡Échense ese trompo a la uña!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

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