ABCdario


Por Víctor Octavio García

Palo Sanjuan

A mis amigos y lectores, muchas gracias por sus palabras de aliento y solidaridad; mi agradecimiento permanente; que Dios los bendiga.

En la mañana de este domingo 4 de Octubre, día del “cordonazo”, viniendo de Conquista Agraria tomé a propósito el atajo de la brecha del palo Sanjuan que es una zona muy “venadera”, me “apié” del carro para tomarle una foto al legendario árbol que hace veintidós o veinticuatro años fue sordo testigo de una de las “pedas” más sabrosas que recuerde festejando un cumpleaños de Víctor Manuel “Vidorria” Manríquez; un día antes me había hablado de Cabo para invitarme a festejar su cumpleaños, “pienso ir al palo Sanjuan asar unos riñones, invitaré al “trompudo” –así le dice a Artemio “Cuto” Sánchez– para que se lleve su guitarra yo llevaré la mía y pasarnos el día allá, si quieres invitas a mi pariente (mi papá) nos la vamos a pasar a toda madre”, el “Vidorria” trabajaba en ese entonces en Migración con el “Tino” Hernández, hijo de Juventino Hernández Rubino, ex primer alcalde de Mulegé, ese mismo día le dije a mi papá y no espero que le dijera dos veces, lueguito se apuntó, mi papá era fanfarrón, de esos que tiran aceite por las colillas, “y que llevo me pregunto, cerveza o fuerte le conteste, ¡ah! y no esperes una gran fiesta, el “Vidorria” es corriente y chinampo como yo, va a llevar riñones pasa asar”, no hay pedo me contesto.

El “Vidorria” no tomaba pero eso si compró un chingo de cerveza, recuerdo que en un pick up de Migración que traía llevaba una tabla para picar, cuchillo, no sé si cinco u ocho kilos de riñones de “anca Arámburo” –según los presumía a cada rato– , pinzas, sal, salsa huichol, limones, una parrilla de refrigerador y un garrafón de agua de 10 litros y párenle de contar; salimos al medio día, más o menos a las 12 del día con dos hileras repletas de cerveza, agua mineral, un litro de whisky J&B que tomaba mi papá y un pomo (litro) de tequila reposado Orendain para el “desempance”; para antes de las dos de la tarde ya estábamos “sentiando” en la sombra del palo Sanjuan el festejado, el “Cuto” Sánchez, don Ángel Sánchez, tío en segundo grado del “Cuto”, que en ese tiempo tenía 97 años de edad, un señor alto y espigado, blanco, de mente lúcida, buen conversador, bueno para la cantada, la guitarra y bueno para empinar el codo (tomar), mi papá, Rigo Sánchez mi compadre y un servidor, recuerdo que íbamos en tres carros, llegando nos dimos a la suprema tarea de limpiar –con las botas y los zapatos– debajo del palo Sanjuan y juntar leña que la quebrábamos a patadas porque no traíamos hacha ni machete, brazos de choya y troncones secos de uña de gato y palo colorado, la idea era que hicieran brasas, arrimamos piedras para armar el “atizadero”, como todos nos pusimos hacer lo mismo, en media hora teníamos un chingazo de aleña a un lado del palo San Juan de brazos de choyas, uña de gato y palo colorado haciendo su trabajo en la lumbre.

Mientras se hacían las brasas los “guitarreros” “Cuto” Sánchez y el “Vidorria” se pusieron afinar las guitarras bajo la guía de don Ángel Sánchez quien “tarareaba” canciones viejas de los años veinte y treinta que se escuchaban en La Paz en ese tiempo, así como corridos que en mi vida había escuchado, para esto ya era “tiempo legal” y la “cerveceada” había comenzado, asamos los riñones que nos supieron a gloria –no había más que riñones– entre “indita mía”, “cruz de madera”, “Benjamín Argumedo”, “la pajarera” y muchísimas más de esas que alegran el corazón, los riñones fue como quien dice una “botana” porque toda la noche estuvimos mandando comprar cerveza, papitas, cacahuates y chicharrones a la virgencita del 35 en medio de una de las “pedas” más sabrosas que recuerde, nos amanecimos en el palo Sanjuan hasta otro día que nos comenzó a chingar el sol levantamos el “paraje” todavía con la “aviada” por delante.

Recuerdo a don Ángel Sánchez QEPD con quien platique largo y tendido, de infinidad de historias y relatos de La Paz de antes, las historias que guarda el palo Sanjuan de jinetes y cazadores, siendo él muy joven, protagonista junto con otros dos jinetes de una desgarradora historia allí mismo en el palo Sanjuan, cuando en la madrugada les “cayó” un “lión” (puma) donde estaban dormimos matándoles una yegua cargada de queso y carne seca que traían del rancho de “La Vieja” para entregarlas en la casa Ruffo (Perla de La Paz), el palo Sanjuan está a un lado del camino, justo por donde pasaba el “camino real” que inicialmente fue transitado por jinetes y rancheros a caballo o en bestias, después por “carretones” y ya en los años treinta y cuarenta eventualmente por carros modelos “A” y modelo “T”; muchas historias me confió ese día don Ángel Sánchez, de allí que el palo Sanjuan tenga un gran significado no solo para la gente de antes sino para jinetes y cazadores como es el caso de mi buen amigo el profesor Ángel Gajón, que allí pagó su noviciado “tumbando” un venadito de horqueta en compañía de su papá QEPD, según cuenta el propio Gajón; vaya para don Ángel Sánchez, mi eterno agradecimiento y mi recuerdo imperecedero, para mi papá mi amor eterno. Descansen en Paz. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

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