Del Tintero


MEXICANOS AL GRITO DE BASTA!!

15 de septiembre de 2020

Por: Armando León Lezama


La independencia mexicana, en su 210 aniversario, está perdiendo identidad.

La evolución de las sociedades actuales, colocan el planeta Tierra en situación ventajosa para los neoliberales.

Para el libre mercado.

El amor a la naturaleza, los valores de comunidad e historia, van transformándose en temas debajo de la alfombra.

Ahora, tras la nueva insurgencia mexicana, la primera del siglo XXI, muchos, de quienes ganaron cargos de buen salario, llegaron sin compromiso social.

Mintieron.

Abrazaron el torbellino cultural por un México sin PRI ni PAN y tras el triunfo no se ve, no se siente, no se sabe, de obra o acciones históricas, de parte de esos que entraron al movimiento de regeneración nacional – MORENA – y no han cumplido con la gigantesca misión de constituir un nuevo régimen político, económico, social, que haga una nueva cultura en la actitud mexicana.

Rescatando gallardía, fortaleza, espíritu nacional, por una lucha contra la dependencia extranjera.

El gran progreso de hoy en día para gobiernos, empresarios, incluso, para una parte de la población, es ver surgir emporios donde la parte trabajadora queda como extraño en su morada.

Queda como servidumbre y mansedumbre.

El resto de la gran población, expulsados de los lugares del gran poder de capital, el gran poder adquisitivo.

Eso importaría nada si hubiera en las casas, al interior y exterior de los hogares, la cultura del bienestar.

En Baja California Sur, Estado joven, libre y soberano, sus autoridades no han logrado tener la capacidad de ser proyectistas visionarios.

Han actuado mirando al suelo, y no al cielo.

Miran muy cerquita, no saben ver lejos.

Administran y se cobran hasta más no poder durante sus temporadas de tres y seis años.

Los primeros tricolores vivieron bonanza y holganza.

Colocaron cimientos y pusieron la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, como elemento de poder histórico.

El documento bello en letras; pésimo en vigencia.

El nudo de los Carrancistas.

La juran y la desobedecen.

Es entonces, que la revolución interrumpida de 1910, puede avanzar a su culminación, tras la insurgencia de 2018.

Mexicanos, MIRAR LEJOS!!,

No son los colores de un membrete quienes darán rumbo de buen oficio político al porvenir de los habitantes de nuestra geografía.

No es un hombre único, quien como Moisés nos llevará a tierra prometida a quienes vivimos en México.

PENSAR EN GRANDE MEXICANOS.
La verdadera representación de cada mexicano y mexicana.

De cada habitante en nuestro país, es uno mismo.

No somos, al menos en la temporada de un gobierno de transición, los obedientes obligados.

ENTENDAMOS EL VOTO DE 2018.
Hacia el anochecer del voto insurgente, comenzó una responsabilidad social, política, económica, histórica por hacer un cambio verdadero.

El cambio, no es que no haya miseria y pobreza millones, de la noche a la mañana.
El cambio es de actitud,

NO ROBARÁS.
No robarle la tranquilidad ni dejar en la incertidumbre al mísero y al pobre.

Se trata, de reconocer en los nuevos servidores públicos, modos humanos sin ser despótico, haragan, mentiroso, presumido, incapaz, grosero.

Porque nos ha de caer el veinte de que el nuevo México debe ser para tener el país del respeto y vigencia de la dignidad humana.

Ver un policía, no sea sentir peligro; no! protección.

El nuevo tiempo mexicano, debe empujar a dar su lugar y respeto a los pueblos originarios.

Tiene que ser un país del cumplimiento de obligaciones y derechos.

Pero con la misma vara el trato.

No a la impunidad; sí a la inmunidad.

Nadie debe ser molestado en su persona , morada, pertenencias y propiedades.

De ser necesario, únicamente de manera procesal.

Es pues, la insurgencia electoral de 2018, el curso de la historia, para tener condiciones para la libertad de expresión; derecho de manifestarse , de organizar una sociedad humana mexicana con todos sus habitantes y para todos los habitantes.

NO TRAICIONAR.
No serán nuestros actuales actores ambiciosos, que ocupan los cargos que la historia revolucionaria le puso en camino y deberían honrarla, haciendo obra trascendente; no tareas domésticas y encargos a modo del capital y poderes de facto.

Mexicanos. Nuestras revoluciones no son fiesta.

Son lucha por lograr un mejor vivir.

Una convivencia social con traje de dignidad.

Sigamos de pie y de frente.

Hagamos cada día nuestra parte.

Nuestros representantes fallan; nosotros no.

Pensemos, reflexionemos y actuemos día a día por tener un México donde el pueblo mande y nuestros ganadores de buen salario, obedezcan.

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