ABCdario


Por Víctor Octavio García

El templario “Pepe” Gajón

José “Pepe” Gajón de la Toba, tiene o le cuelgan tantas anécdotas, unas ciertas otras no, que lo han convertido, quieran o no, más que en un ser mítico en una leyenda andante, cuando platicó con él me entretengo escuchándolo soltar sus reseñas como si fueran ráfagas de AK 47, así es “Pepe” Gajón, único, de clase mundial como su hermano Ángel, también amigo entrañable; en septiembre de 2006, ya con el nombramiento de Director Estatal de Protección Civil, poco antes de la entrada del huracán John a BCS –13 de septiembre de 2006–, se trasladó a Mulegé pueblo, justo por donde cruzaría el huracán para tomar las medidas que había que tomar, su traslado lo hizo con la pura aviada sin el consentimiento del gobernador –así son los Gajón, intrépidos y arriesgados–, llegando a Mulegé pueblo y tras un breve recorrido por las zonas de alto riesgo habló con el comandante militar acantonado en Guerrero Negro y dispuso desalojar la zona del río y las zonas de mayor riesgo ante una posible inundación o crecida del río, en suma más de 400 familias fueron desalojadas incluidas familias de norteamericanos pensionados, la noticia llegó hasta el gobernador y éste se molestó, se comunicó por radio Matra con “Pepe” Gajón para decirle “que qué pendejada había hecho, cómo es que había desalojado a la gente mandándola a un cerro”, “Pepe” le contesta, palabras más palabras menos, “en mi escritorio tengo un nombramiento firmado por usted, y usted dice que soy el director, déjeme ser o quíteme, pero no se meta”, Narciso Agúndez calla, ni una palabra, a la postre la decisión evitó el seguro ahogamiento de más de 800 personas al desbordarse el río tras romperse los represos de Rosseau, pasando el agua por encima del puente y por arriba de las casas recién desalojadas.

Al día siguiente, muy temprano hace su aparición el gobernador Narciso Agundez en Mulegé pueblo con todo su gabinete a fin de levantar un recuento de daños, en la plaza pública se reúne con damnificados y gente del pueblo y allí mismo le gira una nueva instrucción a José “Pepe” Gajón; ”que no se mueva de Mulegé pueblo hasta que se recupere la normalidad”; agua potable, drenaje, luz eléctrica, limpieza y rehabilitación de calles, entrega de despensas y atención médica tanto a los damnificados como en la zona rural, rehabilitación de caminos rurales, abasto de alimentos hasta el regreso de las familias desalojadas a sus casas en la ribera del río y en las zonas de alto riesgo etc., etc., “Pepe” no solo recibe la orden con obediencia ciega sino con mítica actitud como si fuese un templario, un cruzado, tan así que se deja la misma ropa durante el largo tiempo que permanece en Mulegé pueblo hasta que regresa el gobernador a supervisar los trabajos de reconstrucción, la visita del gobernador obliga hacer otra reunión en la plaza pública para evaluar, a través de viva voz de los afectados, los trabajos de reconstrucción, en la reunión “Pepe” Gajón, el mítico “Pepe” Gajón, viste la misma ropa que traían en la anterior visita del gobernador, la reunión se desarrolla sin problema ni sobresaltos excepto por un señor que a cada rato levantaba la mano pidiendo la palabra desde las gradas, al principio es ignorado pero ante su insistencia el gobernador le da la palabra, “pase amigo, el profesor Gajón le prestará el micrófono”, le dice, el señor se baja de las gradas y sin recurrir al micrófono porque tenía un “bocerrón” increpa al gobernador de frente y le dice; “señor gobernador, este cabrón –refiriéndose a ”Pepe” Gajón– está diciendo puras mentiras, yo no tengo agua, si me quito las trusas aquí este cabrón profesor cae desmayado, puras pinche mentiras, cuál agua, cuál reconstrucción, remata”, a “Pepe” Gajón le cae como agua caliente, maúlla entre dientes y le dice al gobernador, “que ganas me dan de darle unos chingazos a este cabrón”, ya después de la reunión se enteran, tanto el gobernador como “Pepe” Gajón, que la persona que los había increpado en la reunión nunca vivió en Mulegé pueblo, era una persona que ocasionalmente visitaba el lugar, que en sus años mozos había sido boxeador y que al no parar una pelea a tiempo y tras ser golpeado en el ring por su contrincante quedó “tocado”, mal de la cabeza, cuando Narciso Agúndez escucha la versión del incómodo ciudadano le dice a “Pepe” Gajón, “puta madre profe de la que se libraste, que tal si te hubieras “liado” a chingazos quién sabe cómo te habría ido”. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

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