ABCdario


Por Víctor Octavio García

¡Qué tiempos aquellos!

* Luis Meza

A Luis Meza y Lanny Fhan, con afecto y saludos afectuosos

Al despuntar el 2000, por razones que aún desconozco me contactó Luis Meza, un joven originario de San Juan de los Planes radicado en Fresno California, USA, para que apadrinará su boda, en ese tiempo rentaban el “Caimacito” como si se tratara del “Casino Corona”, Luis se apalabró con unos de los colaboradores de Leonel Cota Montaño –en ese tiempo un servidor todavía no estaba confrontado con él, aunque ya soplaban vientos huracanados–, y lo rentó para la celebración, ora sí que fue una boda de caché; todos los arreglos fueron traídos especialmente por los desposados desde Estados Unidos, así que la boda parecía una celebración en las colinas de Malibú o en Bervely Hills; Luis Meza, nativo de San Juan de los Planes contraía matrimonio con Lanny Fhan, vietnamita, naturalizada estadounidense, propietaria de varios restaurantes de comida vietnamita en el sur de California.

Dos días después de la boda Luis y Lanny nos invitaron a pasarnos un día en el rancho de “La Ballena”, de la familia Rochín, ubicado en la zona de “El Rodeo”, amigos de Luis y de Lanny; “invita a toda tu familia padrino”, me dijo, hecho dicho, no solo me lleve a mi familia que de por sí es numerosa sino que invite al Vidorria y a Lety, su esposa, a Jorge Ochoa y Rosita, su esposa, y ¡Fierros! pa’ “La Ballena”; al entrar después de pasar un zaguán con candado me gusto el terreno, monte muy parecido al de mi tierra (Caduaño); palos zorrillos, uno que otro guayparin, mautos, palo blancos, palo evanes, enormes pitahayas dulces, frondosos cirguelos del monte, cardones y ancones enmontados, al llegar al rancho rodeado de árboles frutales y matas de jardín, sobre el brazo de guamúchil un borrego colgado que estaban destazando, en ese tiempo yo andaba de “guatero” y manejaba, entre otros productos, camarón de todas medidas; para esto antes de salir pal trancho me dice Rosario, “viejo, llévate unos camarones para que los preparé Lanny, es muy buena para cocinar, cocina en un dos por tres”, abrí la congeladora y eché dentro de una hielera dos maquetas (4 kilos) de camarón jumbo (U-8) azul, Francisco, “mi pequeño demonio”, apenas tendría cuatro años de edad, en la cocina se veía mucho movimiento; uno de los Rochín nos dijo que cerca de su casa, sobre las faldas de una loma, había una huerta, que sí queríamos ir a conocer antes de bajar pal arroyo donde Lanny prepararía los camarones, ¡y vaya que huerta!, muchos árboles frutales, mangos, guayabos, zapotes, parras, limas chichonas, limones dulces o limas limón, naranjos, papayas, aguacates, cirguelos rojos y amarillos, caña, etc., un verdadero vergel, así que nos dimos las tres cortando y comiendo fruta.

Después de pegar una “rastrillada” en la huerta nos fuimos pal arroyo; un enorme represo derramando agua cristalina sobre la cortina que corría sobre el arroyo, frondosas sombras de mautos y palos blancos donde montamos el paraje “gourmet”, mientras Lanny preparaba los camarones con recetas vietnamitas, fuimos a explorar la zona, “mi pequeño demonio” (Francisco Daniel) no lo podíamos dejar solo, era muy arrojado, travieso e inquieto, así que sus hermanos más grandes o yo teníamos que andar lidiando con él, era de temerse dejarlo solo, en la huerta nos había pegado un susto, nos descuidamos y cuando nos dimos cuenta andaba en las puntas de una mata de mango, ya en el arroyo lo agarré de la mano y subimos a la cortina del represo, agua cristalina que invitaba a echarse un chapuzón, no sé cómo estuvo que se me soltó de la mano cuando me di cuenta ya se había aventado al represo, y vaya que estaba hondo, con la misma me deje ir con todo y ropa para rescatarlo, no sabía nadar pero a él le valía madre, un chamaco que no conocía el miedo, intrépido, cabrón (hasta la fecha), de allí “mi pequeño demonio”; le di una regañada ¡ah! pero le entraba por un oído y le salía por el otro, de ahí nos fuimos al “paraje” donde Lanny estaban preparando los camarones, ya los había bajado de la lumbre, aproveche para poner el traste del agua para colar café, para esto “mi pequeño demonio” brincaba entre las piedras, tiraba pedradas a lo loco, inquieto a más no poder, no sé cómo estuvo que le dio por tirarle pedradas al traste del agua hasta que lo tumbó sobre el improvisado “atizadero” provocando pánico entre quienes estábamos porque no sabíamos bien a bien qué diablos había pasado, justo cuando Lanny estaba por servir el rico e irrepetible guisado vietnamita a base camarones, pasta y ensalada verde con queso parmesano y queso gruyere y sinnúmero de riquísimas salsas –un pequeño entremés– previo a la “tatema” de borrego.

Pasamos un par de horas en el arroyo disfrutando el paisaje, el olor de los romerillos y los san migueles para luego subir una pequeña ladera donde estaba la casa del rancho, buena casa, donde llegando comenzaron a servir “tatema” de borrego, ensalada de papas, fríjoles fritos, tortillas recién hechas de maíz y de harina, queso (cuajadas) y aguas de frutas de la estación. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com

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