¿Por qué tanto odio del Ombudsman Elías Manuel Camargo Cárdenas?


Por Juan Manuel Alfaro Castro

A la Opinión Pública

La denuncia pública de la conducta arbitraria de Elías Manuel Camargo Cárdenas, titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, propició una campaña de odio, intimidación y calumnia hacia Juan Manuel Alfaro Castro, servidor público que en su momento fungió como Visitador General de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en nuestra entidad.

El Presidente de la Comisión me ha señalado públicamente como un ‘’parásito’’ que está acostumbrado a vivir del presupuesto público, además de tacharme como incapaz e ineficiente para desarrollar mi función protectora de los Derechos Humanos, incluso haciendo uso abusivo e ilegal de las instituciones y resquebrajando el Derecho Humano a la presunción de inocencia, me acusa de haber vulnerado la integridad física de una servidora pública, distante de todo principio ético, sustenta esa grave acusación en un supuesto ‘’dictamen en psicología’’ emitido por titular del área de atención a víctimas de esa misma Institución.

En consecuencia, siempre he sostenido que el trasfondo de los ataques en mi contra, es la oposición que he mostrado al uso faccioso de una institución de buena fe. El Presidente empezó a repartir posiciones incentivado por recomendaciones políticas; así arribó a la institución Adrián Cuesta Romero actual Contralor Interno por recomendación directa del Senador Ricardo Velázquez; también fue atendida de inmediato la encomienda del Diputado Humberto Arce Cordero quien ordenó que se otorgara nombramiento a Virginia Carolina Olguín Ojeda al frente de la recién creada Visitaduria Regional en La Paz, no se diga de la injerencia de la Diputada Ma. Petra Juárez Maceda, quien impuso a Martha Ramos Gómez como Visitadora Regional en Santa Rosalía.

La mano de Carlos Vergara Monroy también se dio a notar en la asignación de posiciones al interior de nuestra Institución, en consonancia con el discurso de una administración corrupta que merecía una renovación total fueron sacando gente que tenía años de servicio para colocar a los suyos. Así arribó Samantha Martínez Talamantes, Christian Herrera y Carla Amador Amayran Armas, recomendadas por el Mtro. Carlos Vergara Monroy con las únicas credenciales de ser estudiantes universitarios, alumnos todos de esa persona, quien también es académico en la UABCS.

En resumen, con Elías Manuel Camargo Cárdenas se reeditan los vicios recurrentes que históricamente ha infectado la administración pública; el reparto de cuotas a los cuates, el uso abusivo y discrecional de los puestos públicos, privilegiando desde luego el compadrazgo más que la elección a convocatoria abierta para posiciones profesionales y eficientes que alentara otro tipo de gestión pública.

La posición ciudadana que siempre he asumido, apartada de cualquier esfera ideológica, incluida desde luego al movimiento denominado cuarta transformación al que abiertamente pertenece Elías Manuel Camargo Cárdenas, me fue generando distanciamiento tanto con el titular de la Institución como con el ahora nombrado Visitador General Carlos Vergara Monroy, ambos parece ser que se encuentran más ocupados construyendo un proyecto de corte político que un programa de Derechos Humanos.

No comparto la idea de politizar el trabajo sustantivo, pues existen indicios claros para obstaculizar la conclusión de una recomendación por el caso Comondú, que a todas luces iba a impactar, pues se encontraba destinada a exigir la reparación del daño de 17 víctimas, entre ellas 4 menores y desde luego la exigencia hacia la autoridad para que emprenda una investigación seria y profesional con los más altos estándares de máxima diligencia en la investigación por el tipo penal de tortura. Lo que llevó a Carlos Vergara Monroy a allanar mi oficina y tomar el control de cerca de 70 expedientes a los que califiqué como de alto impacto, algunos que ya estaban en fase final de integración y la construcción de la respectiva recomendación.

Tampoco estoy de acuerdo en la postura de Elías Manuel Camargo Cárdenas, pues ha maniobrado para que el Municipio de Los Cabos permanezca sin visitador de Derechos Humanos, lo que fue corroborado cuando separaron de su cargo a la Visitadora Claudia Gaxiola Loya y posteriormente hizo lo mismo, al solicitar airadamente la renuncia de la recién nombrada Visitadora en ese lugar Alondra Torres García, con la idea desde luego, de no molestar al poder, privilegiando los posibles beneficios políticos a costa del sufrimiento de las víctimas, algo que me parece mezquino e indigno de un Ombudsman.

Mucho menos compartí la idea de Elías Manuel para desmantelar una Institución, algo que materializó al solicitar la renuncia de prácticamente todos los defensores de Derechos Humanos, apartando en primera instancia a la Visitadora de Los Cabos Claudia Gaxiola Loya, posteriormente hizo lo mismo en Loreto con Litia Herrera Sanvicente, de igual manera en Vizcaino al mando del Visitador Felipe Homero Aguilar y finalmente se encargó de Santa Rosalía, despidiendo a Adrián Ramos Aguilar. Separando finalmente al Visitador General Juan Manuel Alfaro Castro.

Nunca estuve de acuerdo en la estrategia arbitraria implementada por el titular para continuar desalojando plazas, aprovechando la pandemia, el Presidente de la Comisión puso sobre la mesa una serie de contratos laborales, con cláusulas ventajosas y lesivas de Derechos Humanos que desde luego generaron incertidumbre y preocupación entre la gama de trabajadores de la Comisión, el plan consistía en apresurar las firmas mediante el acoso y la intimidación, despidiendo a quien se negara a aceptar las nuevas condiciones de trabajo.

No comparto la conducta del Presidente de vulnerar Derechos Humanos, pues a la fecha no existe una sentencia o procedimiento administrativo que sustente mi despido, cese o remoción del servicio púbico, en concreto se puede sostener que hay violación al derecho que asiste a los defensores de Derechos Humanos para desarrollar su función en forma libre, el derecho a la igualdad y al trato digno en específico el derecho a no ser sometido a violencia institucional, el derecho a la legalidad y seguridad jurídica pues hasta el día de hoy el titular no ha emitido documento alguno debidamente fundado y motivado y acorde con los procedimientos previamente establecidos.

A la postre quedó clara la persecución en mi contra, imperaría la difamación y la calumnia en los medios de comunicación, la fabricación de pruebas, la denuncia ante el Ministerio Publico y el inicio de una serie de procedimientos administrativos, en donde llama la atención la invitación para realizar la respectiva entrega – recepción de la Visitaduría General, es absurdo y fuera de toda lógica solicitar que se entregue lo que ellos mismos ya tomaron bajo su control en forma arbitraria e ilegal.

Como es de conocimiento público, el martes 16 de junio me vi en la necesidad de acudir al Poder Judicial para frenar los excesos de la autoridad, a través del juicio de amparo indirecto, en donde se pronunció el Juez Segundo de Distrito al decretar una suspensión de plano que ordena que cesen de inmediato los actos de tortura y malos tratos en contra del Visitador General en aras de que se encuentre en aptitud de realizar la función medular protectora de derechos humanos. El jueves 18 de junio, en acatamiento a la suspensión intenté posicionarme en mi oficina, impidiéndolo Carlos Vergara Monroy, persona que visiblemente se encontraba ocupando mi lugar.

Finalmente reflexionar si después de esto, Elías Manuel Camargo Cárdenas aún conserva autoridad moral para conducir una Institución de esta envergadura, si es este el tipo de instituciones y autoridades que merece la sociedad sudcaliforniana; es necesario analizar en forma crítica y propositiva si es el rumbo correcto de una institución que da vida al sistema no jurisdiccional de Derechos Humanos, si es el trato que merecen las víctimas, si esa es la forma y los modos de la denominada cuarta transformación.

Juan Manuel Alfaro Castro


Sobre el autor.
Especialista en Seguridad Pública, Procuración de Justicia, y Derechos Humanos, maestreando en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio, también en Ciencia Jurídico Penal por el Institulo Nacional de Ciencias Penales, catedrático en el Instituto de Formación Profesional de la Fiscalía General de la República. Investigador y Visitador General de la CEDHBCS. Abogado postulante.

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