Del Tintero


ANTES DE LA ÚLTIMA OLA

2O20, año del cambio mundial

Por : Armando León Lezama

2019, ha sido el tiempo de arranque de la transformación de la vida en ciudades. El elevado costo que da sostener a millones de humanos – poco más de 7mil 500 millones – y con una creciente que alcanzaría poco más poco menos de 13mil millones al fin de siglo XXI, si se sigue la ruta establecida de explosión demográfica actual.

De manera que lo fantástico, se vuelve realidad.

Las pantallas de cine calleron y en su lugar la vida real acaparó atención mundial.

Un virus milenario que ha dejado descendientes que mutaron desde hace más de siglo y medio a afectar a humanos, hoy son la pandemia que transformó comportamiento humano que permitió limpiar el ambiente de las grandes e históricas ciudades y las del resto del planeta tierra donde el nuevo Coronavirus está visitando a sus habitantes.

Parecería asunto de ciencia ficción; pero es, no fantasía!

El descalabro económico para las mayorías humanas, contrasta con las inmensas fortunas que llegan a bodegas del supremo grupo que hace y deshace un orden mundial experimental para demostrar que el peor contaminante hacia el planeta, es la convivencia en ciudades del pasado.

Regresar a un estatus de poca población es lo óptimo a sus ambiciones – de los que se creen dueños del destino de Miles de millones de vidas humanas.

Todo por el progreso y la ciencia.

Abajo los credos. Fin de la iglesia como institución. Lo futuro es la conquista del espacio y supremo bienestar para los pocos.

Las mayorías que no mueran por virus, odio al semejante, dislocación social, hambruna; caerán bajo las olas del mar.

El gran maremoto está anunciado: “El cambio climático”: El culpable.

Tras la última ola del gran maremoto, comienza el nuevo orden mundial.

Lo actual del Coronavirus, es advertencia.

Cuídense y piensen en calma y hacia el futuro.

Cada instante es vida excelsa.

Disfrutemos cada momento.

La autodefensa de las mayorías, vendrá cuando sea su momento.

Que no cunda el pánico para poder bien reflexionar.

No juntarnos; pero sí comunicarnos.

Porque habremos de juntarnos cuando el telón caiga y veamos a los verdugos.

Por la humanidad sin sometimiento por minorías rapaces.

Lo que ha de ser será.

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