Medios y Remedios


Escudo La Paz: ¿y la estrategia?

Antonio Ceja

Ayer el alcalde de La Paz Rubén Muñoz Álvarez encabezó lo que fue la segunda entrega de unidades que vendrán a complementar el parque vehicular de la policía preventiva y con ello fortalecer el proyecto denominado Escudo La Paz con la finalidad de inhibir la delincuencia en el municipio paceño, especialmente en la capital del estado. Fueron 6.1 millones de pesos los que el gobierno federal entregó para la compra de este nuevo parque vehicular incluidas dos patrullas ecológicas. Lo anterior, sirva como aclaración porque los funcionarios municipales que cacarean esa noticia afirman en las redes sociales que fue una inversión municipal cosa que el alcalde mismo desmintió.

Pero el punto es que, desde la perspectiva ciudadana, la seguridad municipal o de primer contacto sigue, aunque lo niegue el alcalde, siendo una incógnita. El programa Escudo La Paz no tiene una directriz de estrategia operativa y, salvo la reconstrucción de sub- comandancias, la instalación de videocámaras en algunas colonias de la capital del estado y la compra de unidades, no se conoce un plan serio para inhibir la delincuencia.

Las encuestas realizadas sobre inseguridad y su estrategia colocan a La Paz como uno de los municipios más peligrosos destacando el robo a casa habitación, accidentes viales y robo simple a transeúnte según cifras dadas a conocer por el INEGI en su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana donde el 49.7 % de los paceños se siente inseguro.

Y no es para menos. Pese a que la actual administración municipal ha incrementado el parque vehicular se sigue notando la ausencia de la autoridad municipal tanto en tránsito como en recorridos de vigilancia dedicando más tiempo a implementar retenes para aplicar el alcoholímetro o para transportar personal de un lado a otro siendo notoria la ausencia en cruceros y calles de la ciudad.

Sn duda, tener más unidades automotrices sugiere que la incidencia delincuencial debería de tener un decremento; sin embargo, la notoria ausencia de patrullas y elementos policiacos promueve la violación a los reglamentos de tránsito y fortalece a los delincuentes porque no hay nadie que vigile.

Todavía están pendientes los drones, cámaras y policías capacitados que prometió el alcalde para garantizar a los paceños una vida segura, sin sobresaltos y que promueva la confianza entre ciudadanos y autoridades.

Hasta hoy no se conoce a ciencia cierta un rol de patrullaje o de vialidad donde se imponga la autoridad adecuadamente para controlar no solo el tráfico sino la vigilancia 24 horas que necesita la llamada La Paz de la Esperanza, donde la esperanza muere al último.

Habrá que darle unos meses más al programa Escudo La Paz porque en más de un año, no se ha visto un verdadero compromiso que baje las estadísticas negativas y la confianza de seguridad que les debe el alcalde a los paceños.

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