Del Tintero


Burocracia anquilosada; ideologías perdidas

  • Ausencia de liderazgo y mando.
  • Menos horario y más trabajo.
  • Tres turnos de seis horas.
  • Protocolos de funcionamiento que eviten el ocio.

Por: Armando León Lezama

No basta un presidente, faltan más valientes y aventurados a debatir y combatir el neoliberalismo.

Somos todo un pueblo que sufragó por ir más allá de un cambio de nombres en los cargos municipales y de los poderes públicos legislativo y ejecutivo.

Los 30 millones de sufragios, son el contingente que se reveló contra el PRI y el PAN principalmente. Caen las cabezas y las partes del cuerpo caen solas.

El uno de diciembre empieza la vida constitucional del cambio de régimen en nuestro país mexicano.

Será necesario hacer cambios en la burocracia anquilosada que labora en las instituciones de los gobiernos de los tres niveles, en los poderes legislativo y judicial, en los organismos descentralizados.

Son contingentes de trabajadores considerados también servidores públicos, que deben acoplarse en la nueva temporada nacional y dejar ocios que desnutren resultados de las políticas públicas, criterios de buen servicio y merman calidad en el trato y el rendimiento hacia beneficios posibles para la población en general, en este caso, en el Estado de Baja California Sur.

Por ello, faltan protocolos de funcionamiento en cada trabajador para que erradique el ocio y la distracción de su desempeño.

A manera de ejemplo, cito una experiencia en el ayuntamiento del municipio de La Paz, capital del Estado 30 de nuestra república mexicana, de una oficinista llegada en tiempos de otros gobiernos, con otros colores, que ahora labora con La regidora Marcela Amador Morga, de MORENA:

A las doce con treinta y cinco minutos llego a una cita que no se cumple. La agenda de trabajo de la segunda regidora del ayuntamiento de La Paz, le impide atenderme, a pesar de que ambos concertamos a la una de la tarde un día antes.

La burócrata oficinista, muy en lo suyo. A las doce cuarenta comienzo hacia ella mi observación, mientras espero ser atendido.

Los próximos quince minutos, conversa con dos mujeres. Una adulta y otra más joven. Hablan de pulseras, cómo se hacen, cuál dura más, y cuenta la empleada las peripecias para entrar a ésta actividad. Cuenta los consejos recibidos por una amiga agradecida que algún tiempo ella ayudó. Informa que hay cursos y da santo y seña del precio y lugar. Terminada la charla, se entretiene cinco minutos con su celular.

Recibe una llamada en su teléfono celular, y dura doce minutos: “y usted, qué me quiere hablar?… ¿qué dice?, …¿por qué?…no trae, ¡pobrecito!…¿No puede acceder a sus tarjetas?, …así gasta menos.

¡Bueno!, ¡bueno!…!Ah!…dime en serio… ¿de quién o de qué?…¿Por qué?…!ajá!…!en serio, en serio!…Yo ya le dije que se aprovechara…yo le dije que le pondría saldo…!claro!…sonríe…desnudo si, ¡no!, ¡no!, ¡no lo puedo decir!…Pero con el puro moño.

¡Nada más con el puro moño!…risa y más risa…Eso es verdad…Ya sé, ya oí lo que dice, ¡cuélgale, cuélgale!…Dije que nada más con el moño… ¿Qué dice?, ¿Para que llora?… ¿Qué?…No, yo voy a comprar comida en el centro…¡No, no me acompañes!…al fin tengo a Ramona…ríe…Ya vez, ya vez, él si quiere…¿qué dice?…

Todo 95 pesos, todo…Eso, ¿y que dije yo?… ¿En qué parte está?…por la 16 de septiembre, por el MILANO…Ya vez, y ¿porque no hiciste tú lo mismo?…Le dije traspaso dinero y dijo ¡no!…Le debo y me lo voy a gastar en zapatos…ya me dio usted permiso para no pagarle…¿Por qué, por qué?…¿Qué vamos a comer ama?…¿Quién es?…estamos hablando de sopa…nadie dice lo contrario…¡Ah!, bueno, ¿Y qué tiene?…Nada más le quedan 250 pesos de muchos millones que le presté…¿Así o más?

Mamá, Jara anda mal…una especie de salpullido… ¡Me!, ¿por qué me va a colgar?…¿Y qué anda haciendo ahí? Dígale que ya comió, que hasta la cena…Por eso me dices, o ¿qué me dijiste?…Bueno, no con derechos… ¿Por qué se enojó?…No dije nada fuera de lo normal…Ya está diciendo…Un moñote grande. Yo lo voy a hacer…Ese es el Facebook que compartí…El arbolito que usted quiere. El café…No vi café… ¡Ahí, no!…Yo vi otro…Yo digo para adorno de la casa…Por ahí lo dejo…Que me diga qué vamos a comer…

Si no me va atraer de comer, que se vaya poniendo el moño…¡Nos vemos al rato!

Vuelve a entretenerse con su celular, moviéndolo y observándolo otros tres minutos.

Pasa una compañera y le dedica un minuto más a platicar de una deuda: “Te pago en abonos”. No hay problema le dice.

Retirada esa compañera vuelva otra vez a su celular tres minutos más.

Llega un compañero de esa oficina que sí está trabajando y se hacen de plática y ella recomienda a alguien para que se incorpore con ellos. Comenta, “aquí todo está tranquilo”.

Decido retirarme. Dejo dicho al joven que sí trabaja que le diga a la regidora me reprograme en su agenda porque me tengo que retirar. Le expongo, llevo una nota de los ocios de algunos trabajadores de la burocracia.

De hecho en los cuarenta minutos de espera, la oficinista, solamente, en segundos, pasó a su compañero el sello institucional, que éste le solicitó.

Queda revelada una vez más, la ausencia de liderazgo y mando en algunas oficinas de los regidores del cabildo del ayuntamiento paceño, que dejan al garete a su personal. Cierto, es de acostumbrado conocimiento que así trabaja la burocracia mexicana; pero estamos en camino a un cambio de régimen y no es posible cargar con vicios y ocios por la llegada inexperta de representantes populares que no atinan elaborar protocolos de atención al público y de cumplimiento cabal de sus funciones, para los trabajadores a su cargo.

Bien sería para toda la población que se establecieran jornadas de seis horas para los trabajadores de la burocracia en tres turnos al día. Menos horario y más trabajo.

Bueno es que los trabajadores sean más responsables y no se hagan bolas en las oficinas, o simulen trabajar como aquellos muchachos también del ayuntamiento paceño que cortaban papel entre tres: Uno detenía las hojas en sus manos, otro cuidaba que no se moviera la guillotina y un tercero, bajaba la navaja. Cuando el quehacer era posible hacerlo uno solo.

Sea entonces, que si se ha ido perdiendo la pertenencia a ideologías e ideales entre los trabajadores de la burocracia del Estado de Baja California Sur, al menos, exista capacidad de los regidores, para no simular que trabajan, porque vician más al personal que debe ganar su salario cumpliendo bien sus obligaciones de servir bien y de buen modo.

No se propone quitarles el empleo; pero sí que dejen el ocio a cambio de ser más útiles.

La secretaria tuvo este comportamiento estando yo presente. Queda entonces demostrado que el ocio es parte de la agenda diaria de la burocracia. Han perdido ideologías, se espera no pierdan el tiempo en las instituciones donde laboran.

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