TITINA Y ARNULFO


Por Carlos González Muñoz

PRESENTACIÓN

¿Quiénes son ellos? Tengo el gusto de presentarles a “Titina y Arnulfo”, dos jóvenes mexicanos nacidos ambos en La Paz, BCS, el mismo año y en el mismo barrio pero con profundas y marcadas diferencias tanto sociales como también ideológicas y políticas. Casi nunca coinciden sea el tema de que se trate. Sin embargo a ambos los une un profundo e indestructible vínculo de amistad a toda prueba que es resultado de años de franca convivencia y de incontables instantes de conversaciones íntimas, intensas, de esas que en ocasiones te llevan al borde de la ruptura pero no, en su caso el cariño y la necesidad que tienen uno y otro de volver a verse, reconciliarse, continuar caminando juntos, es y ha sido siempre mayor a cualquier pleito o diferencia. Son como el agua y el aceite pero ahí están, coincidiendo en el mismo frasco.

Titina es una joven de 20 años de edad, universitaria, entrenada en el razonamiento científico, afecta a las artes desde niña. Sus padres son de amplio criterio y promotores de libertades tanto a nivel de la comunidad como al interior de su hogar, trabajadores ambos, el padre en la burocracia municipal y la madre es empleada en una papelería. Titina estudia la carrera de comunicación en la UABCS y está próxima a concluir sus estudios.

Arnulfo es un muchacho de la misma edad pero a él no le gustó la escuela y desde los 14 años prefirió dedicarse a trabajar “en lo que caiga”. Sus padres han sido sumamente débiles en lo que a la educación formal de su hijo corresponde y lo cierto es que el muchacho carece entre otros del hábito del estudio y de la lectura, le disgustan las conversaciones alrededor de temas serios y desprecia a quienes asisten a conferencias, obras de teatro, al calificarles de “fresas”. Sin embargo le gusta platicar con Titina porque ella nunca lo critica por su ignorancia, al contrario. Le invita a superarse, a informarse, aunque la inmensa mayoría de las veces no consigue ni una pizca de transformación conductual en Arnulfo.

Pero común a ambos es, eso sí, buscarse todos los días al caer la tarde y provocativamente plantear temas que ya sabe uno y otro que resultará todo en un festín de argumentos en pro y en contra, de cuestionamientos cuyo fin será siempre rebatir los argumentos del contrario, ganarle la partida.

En este ir y venir entre el encuentro y el desencuentro transcurre la amistad indisoluble de Titina y Arnulfo, diálogos en los que el lector podrá identificarse con uno o con el otro…o bien con ninguno de los dos ¡y de eso se trata!

La próxima entrega, la primera de “Titina y Arnulfo”, arrancaremos con el tema de la consulta ciudadana alrededor del aeropuerto en el lago de Texcoco.

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