ABCdario


Por Víctor Octavio García

Sudcalifornidad

* Emotiva intervención

En cuarenta y cuatro años de que Baja California Sur se transformara en estado libre y soberano, y después de quince legislaturas, una de ellas de cuatro años y medio, el resto de tres años, propios y extraños han coincidido en que no se había dado la circunstancia de que desde la tribuna legislativa se lograra un discurso alusivo a esta conmemoración, que conjuntara historia, emotividad y mensaje político libre de cualquier interés particular o de grupo, y así ha sido catalogado el que pronunció el 8 de octubre pasado, y no ocultó el sentimiento fraternal, mi amigo Valentín Castro Burgoin, ex líder del Congreso del Estado de 1996 a 1999.

Y más que un discurso donde Valentín homenajeó sus orígenes familiares, desde el soldado marino francés Domingo Bourgoin, quien llegó a San José del Cabo hace casi dos siglos, hasta su padre Saturnino Castro Sández, líder ejidal de Agua Caliente, en Santiago, fallecido hace once años y su otro padre afectivo y por voluntad propia José Carballo Valle, “Cano” Carballo, fallecido hace más de un año, a ambos conocí en sus respectivos territorios, así como el recordar a su abuela la profesora Elvira Carballo Yépiz, quien murió hace casi 70 años en un olvidado rancho cerca de Santa Catarina en Los Cabos, estando trabajando como maestra rural, Valentín Castro emitió una proclama, una convocatoria, como él lo repitió en dos ocasiones, “sin ser nadie para ello”.

Esa convocatoria si rescatamos su esencia, más allá de que Valentín fue galardonado por ser el compositor de la letra del himno oficial del estado, que de por sí es una enorme distinción para cualquier sudcaliforniano que ama a esta tierra, lo ubica como un político de cuerpo entero y en toda su larga existencia que no ceja en su empeño de ver transformada la forma de hacer política, la que salvo raras excepciones se ha ejercido en México y en Baja California Sur, para favorecer al poder político, al poder económico y a los intereses que pululan a su alrededor, que han dejado en la orfandad a miles de sudcalifornianos que seguimos esperando que Dios nos permita ver un verdadero cambio, donde los “cochis” no sean tan trompudos.

Una convocatoria que tiene razón de ser, cuando hay fuertes intereses económicos que ambicionan las riquezas minerales que a la mayoría de los sudcalifornianos no nos importan, porque lo único que queremos es que nos dejen vivir en paz, y que ahora están a punto de entrar a dinamitar casi seiscientas hectáreas de la sierra de la Laguna, cuando los vigilantes de la sierra no dejan ni siquiera pasar un desodorante o spray por los “daños” que ocasionarían al medio ambiente, y que a estos intereses millonarios les tienden alfombra roja para que pasen como los grandes conquistadores de Baja California Sur, tan solo por su poder mediático y económico.

Valentín escribió unos versos que ya quedan para la historia y que usted puede consultar en internet en cualquier momento; son lugares comunes que nos identifican, bellezas naturales, historia, esfuerzos como los de las misiones, como los de los constructores del Estado libre y soberano; es un himno que nos identifica como sudcalifornianos en nuestra tierra y a luchar por ella, aunque explícitamente no lo diga; tan solo porque las islas, el golfo, las sierras son patrimonio de la humanidad. Y que se liga perfectamente con el discurso de Valentín cuando dijo: “debemos estar férreamente unidos para seguir dando la batalla legal, social, cultural y política en los próximos meses; tenemos memoria histórica, y extrapolando a la actualidad el ejemplo de la defensa que dieron patriotas como Pineda y Mijares en el Cerro Amarillo de Mulegé y en San José del Cabo, en 1847, el pueblo va a triunfar nuevamente. Es la soberanía de la Sierra de la Laguna, la que debemos defender de intereses externos –aunque de capital mexicano se vistan– porque es nuestra área natural protegida, la zona montañosa de La Paz y Los Cabos, que da vida al desarrollo económico más dinámico de la entidad; es la Sierra la que provee de agua para darle vida a más del ochenta por ciento de la población de Baja California Sur”.

A esta convocatoria le anexó un compromiso que debe ser del gobierno y de los ciudadano; “invito a las instituciones públicas y a los ciudadanos, a diseñar y ejecutar un programa permanente de educación y cultura que tenga como centro el orgullo de ser Sudcaliforniano, fincando en nuestra historia, en los valores y principios de nuestras tradiciones culturales, el objetivo fundamental y sistemático del conocimiento para aprender a amar y respetar el medio ambiente sudcaliforniano”.

Yo puedo augurar que dada la madurez que Valentín ha alcanzado en estos años, aunado a su intelectualidad, a su honradez como servidor público y a su liderazgo social y cultural que ostenta, y la circunstancia en que el himno lo ha catapultado en la opinión pública, podemos considerar que Valentín Castro Burgoin, bien puede estar compitiendo en los años venideros por uno de los más destacados cargos de representación popular en Baja California Sur, porque tiene los merecimientos, más que muchos, para lograrlo. Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a abcdario_@hotmail.com

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