Del Tintero


MINERÍA TÓXICA, NO ASUNTO DE PROTAGONISMOS; SÍ, UN TEMA CULTURAL DEL MANEJO, PROTECCIÓN Y USO DEL AGUA

El 10 de abril de 2014, en la ciudad de La Paz, capital de Sudcalifornia, se proclamó el surgimiento del frente ciudadano, contra la minería tóxica. Surgió fracturado, tras el protagonismo de los Trasviña, quienes deambulaban dando clases sobre los males de la extracción de oro. Es en ese momento que les expuse la necesidad de unificar fuerzas. Ante ello, la mencionada familia, apareció con una lista de membretes, con los cuales empezamos. De mi parte, a fin de sembrar raíz. De parte de ellos, exhibirse, protagonizar, eludir el trabajo de fondo, como cuando el diputado Alejandro Blanco Hernández, propuso que “el frente” le entrara a la ley en la materia, para imposibilitar con un marco jurídico, toda minería tóxica: cielo, mar, aire, tierra.

Sin embargo, mejor se fueron a plantarse en los patios del ayuntamiento paceño, ya que lo que ellos quieren y les gusta es “el lucimiento”. Pero, hoy en día, tras la importancia del tema, se debe dejar a tras e empecinamiento, la bulla callejera, la polarización; para establecer una mesa de pensar, analizar, realizar en el papel reformas de ley para mandatar a legisladores su aprobación.

Es mejor diluir liderazgos fallidos, para entrar a rescatar el pacto de Todos Santos y hacer extensivo el involucramiento de miles y miles de ciudadanía, evitando paternalismos del movimiento, transformando el ¡no!, en un tema sin membretes, hasta pedir al instituto estatal electoral, la realización de un plebiscito, con todas las formas de la ley, para que sea un mandato, lo que se quiere; lo que no se quiere.

Y por favor manifestantes, cuiden, protejan y hagan del tema del agua, un movimiento de actitudes que al paso de los años, sea cultura de la buena.

Por: Armando León Lezama.

EN EL TEMA DE MINAS DE ORO, URGE DILUIR LIDERAZGOS FALLIDOS.
Contra la voluntad de millones de votantes, antes del triunfo de la revolución sin armas que derrocó al PRI neoliberal el uno de julio de 2018, era para las empresas extranjeras mineras e inversionistas internacionales, “pan comido”, entrarle a la extracción de minerales, principalmente, plata y oro, en Chihuahua, Sonora, Coahuila, Baja California Sur, San Luis Potosí, Durango y Guanajuato, pertenecientes a la República de Estados unidos mexicanos.

Se presume que en los años por venir, surgiría o surgirá un boom minero en el país mexicano. Las condiciones de una moneda de bajo valor en relación al dólar o los euros, la mano de obra barata, las nuevas tecnologías de avanzada, la predominancia legal de la minería sobre cualquier otro sector productivo, son elementos a favor del gran capital pro minero. Agregando una política de puertas abiertas del gobierno federal saliente.

Parecería, que tras la primera revolución mexicana del siglo XXI, los treinta millones de sufragios efectivos; no reelección para hacer caer las paredes del régimen político del Revolucionario Institucional, puedan ser suficientes para “levantar barda” a los buscadores de oro y plata, que sin distingo, dañan todo a su paso: Naturaleza, ecosistemas, comunidades. Todo por comercializar los preciados minerales. Como se ha hecho por más de 500 años.

Digo, parecería, porque no se sabe que va a pasar en este renglón.

MORENA – movimiento de renovación nacional –, “la esperanza de México”, ya tiene presidente de la República, senadores, diputados federales y locales. Es de pensarse, que los que mandarán y legislaran, obedeciendo, no causarán traición a sus actuales patrones: El pueblo de México.

Sin embargo, más allá de decir ¡no! a las maneras tóxicas de extraer oro y plata, debe plantearse un marco cultural, laboral y legislativo.

Cultural, para asumir uno a uno de los reclamantes anti minas tóxicas, un cambio de actitud frente al vital líquido, que merma cada día por la explosión demográfica en nuestro país, que demandan en las ciudades y comunidades, agua para beber y para la dinámica de la vida social. Cuidar más el agua y valorar más el agua. Porque a decir verdad, los humanos en general, contaminamos presas, ríos, lagos, manantiales, playas, mares, sin ser mineros tóxicos.

Laboral, para generar alternativas de trabajo para las comunidades pro mineras, ya que no basta quitar una fuente de trabajo que “beneficia” a comunidades; sin crear otros modos de producción: El turismo, cultura y esparcimiento. Por ejemplo.

Legislativo, para normar el uso del suelo, subsuelo, aire, lecho marino y en estricto, el cuidado pleno de la naturaleza: Agua, flora, fauna,…Para generar un marco jurídico que blinde al país mexicano, de forasteros y gambusinos modernos, que en definitiva, explotan, saquean y distorsionan la naturaleza y su relación con los humanos en comunidad.

Mientras, la población reclamante, debe estudiar más y no gritar. Vencer con argumentos científicos y jurídicos, donde la razón se imponga a la ambición. Donde los muchos, transformen el ¡no! a la minería tóxica, en un movimiento cultural, de cambio de actitudes.

Porque hasta hoy, solamente líderes de pacotilla, propensos al protagonismo y paternalismo de luchas estériles se ven en el Estado de Baja California Sur. Los demás, algunos son románticos, otros, candiles de la calle y obscuridad de sus casas. Algunos, bulleros por moda. Los pocos, ciudadanía de razones, pero no generales.

Sea entonces, quitarle la paternidad del movimiento contra la minería tóxica y extender el tema, no solamente en firmas, sino en una cultura del cuidado y buen manejo del agua para consumo humano.

Sea entonces necesario, diluir liderazgos fallidos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s