ABCdario


Por Víctor Octavio García

 

Reseña de un viaje anunciado

 

El martes, después de varias semanas de posponer el viaje, finalmente fije la brújula para la sierra de la Giganta, en especial para el rancho “La Agua de barro” donde vive la familia Gaxiola Geraldo; meses antes me habían invitado porque querían platicar conmigo; no conocía el rancho ni a la prolífica familia salvo por referencias de amigos: Pilar Almaraz, un viejo y estimado amigo mío me había hablado de ”La Agua de barro”, donde nació y vivió sus primeros años juntando saya para comer, y de su parentesco con los Gaxiola, así como Minoru Shiba, que tiene amistad desde hace muchos años con ellos por la cacería.

A las cinco de la mañana partimos Minoru, Memo Almaraz y un servidor, monitoreando el paso del huracán “John”; mañana agradable, de chip chipi, fresca y nublada; un par de empanadas de carne y frijol que compramos en el restaurante del “96” para que no nos diera el “latino” durante el viaje, y ¡fierros! para “La Agua de barro”; llegamos temprano al rancho, pasadas las nueve de la mañana; don Julio Gaxiola, uno de los hijos mayores de doña Ramona Geraldo Vda. de Gaxiola, la matriarca, coincidió con nuestro arribo, venía de “campear” montando un caballo de buena alzada; de inmediato pasamos al amplio corredor donde Minoru presento mis cartas credenciales que dicho sea de paso, ya tenían referencias mías.

Nos brindaron café –café de grano colado con leche recién ordeñada– y nos invitaron desayuno pero como habíamos desayunado en el camino, desistimos de la invitación; llevábamos carne y costillas para asar al mediodía; se reunió la familia, la que vive allí, son quince hermanos y hermanas, la mayoría vive el rancho, aparte pero cerca uno de otros, atendiendo sus parcelas donde, en tiempo de secas, siembran forraje para ayudarse con la manutención del ganado; sácate Tanzania y alfalfa; para “romper el hielo” le pedí a José, de los mayores de la familia, que me enseñara fotos de las cacerías del borrego cimarrón que promueve en el extranjero el ejido de Tepentú, fotos inigualables y…..a platicar.

Viven con el “Jesús en la boca” por las amenazas ambientalistas de declarar la sierra como Área Natural Protegida, por la nefasta presencia de Nipajará (ONGs) en la zona que controlan la voluntad de la mayoría de los ejidatarios, y por trácalas y corruptelas de las autoridades ejidales de Tepentú, principalmente de los últimos tres comisariados ejidales que han hecho los que les han venido en gana sin rendirle cuentas a nadie; sacan autorización en la asamblea, contralada por el mismo comisariado ejidal que opera bajo la tutela de Nipajará, para vender o enajenar cierta cantidad de tierras y venden el doble de los que les autoriza la asamblea sin reportar absolutamente nada; es más, en la zona de San Evaristo-El Coyote, se les autorizó que vendieran dos mil y fracción de hectáreas de tierras y vendieron el doble sin que hayan repartido los recursos obtenidos (dinero) entre los ejidatarios; sobre esta última trácala de tierras, existen dos sentencias en firme emitidas por tribunales federales para que se pague el dinero obtenido por las fraudulentas ventas e inexplicablemente siguen detenidas.

Francisco Amador Amador, actual presidente del comisariado ejidal, lleva varios años alternándose la presidencia, y al igual que los últimos dos comisariados ha vendido o enajenado miles de hectáreas de tierra sin rendirle cuentas a nadie; con una membresía de 82 ejidatarios, 15 de ellos han cuestionado severamente su mal proceder hoy forman la oposición valiente al interior de la asamblea; a la mayoría la maneja Francisco Amador con falsas promesas o “graneándoles” apoyos de la sociedad de historia natural Nipajará, por medio de Francisco Holmos, jefe de los “ambientalistas”; todo en tutti frutti, como diría Armida Caloca.

Lastimados, agraviados y hartos de los “ambientalistas; de Francisco Homos, Miguel Ángel de la Cueva, Milo Arce y del aliado de estos, Francisco Amador, actual presidente del comisariado ejidal de Tepentú, a quienes acusan y señalan de ser los principales responsables que el ejido malbarate sus tierras.

Un par de horas platicando y de allí a conocer las huertas para tomar fotos y ver que “rastrillábamos”, mientras Julio se encargó de poner leña gruesa en el “atizadero”, uña de gato, palo colorado y mezquite; recorrimos tres huertas, llenas de forraje para el ganado y árboles frutales; mangos, emparrados, dátiles, guayabos, caña de azúcar, ciruelos, limas chichonas, limones dulces, limones agrios, granados, naranjos, papayos, limones reales etc., que capté con la cámara de mi celular (afortunadamente ya aprendí a tomar fotos), después visitamos un par de ojos de agua, el panteón y otras huertas más sembradas de alfalfa y sácate de Tanzania; nos regresamos al rancho donde preparé una salsa de molcajete, Minoru picó la verdura (es buenísimo para eso) y el Memo Almaraz asó la carne y las costillas, calentó las tortillas y a entrarle a la del “perro” (comida).

Familia muy agradable, hospitalaria y de buenos principios; viven de lo que les da la tierra y viven en armonía y amigablemente con el medio ambiente; tienen varias cabezas de ganado vacuno, chivas, borregos, ganado caballar, gallinas habadas y borregos; hacen queso solo para su consumo porque el ganado lo venden, al igual que los chivos y se ayudan haciendo carbón; viven por encima del promedio del ranchero sudcaliforniano, en medio de la más absoluta tranquilidad, entregados al trabajo y a la familia, tiene buena casa construida con piedra y techo de palma de la región y están bien informados de lo que se sucede en el estado y en el país; televisión alimentada con energía solar y radio, y agua en abundancia que les llega al rancho por medio de gravedad directamente desde un ojo de agua.

Doña Ramona Geraldo Vda. de Gaxiola, que peina los 80 años, –78 años de edad– fuerte, de buen humor y lúcida, es atendida por Carmen, su hija menor, muchacha muy guapa por cierto y amable; platique mucho con ellas y quedaron de tenerme para la próxima visita saya para hacer tortillas, atole, comer sancochadas y con la semilla preparar café; antes de venirnos Minoru calibró la ballesta entre tazas de café con leche; quedé de llevar a mi familia ya que baje el calor para comer cuajadas de queso de chiva dulce de mango, conserva de guayaba y tortillas de harina destendidas en el comal: Familia muy agradable, hospitalaria que viven de los frutos que les da la tierra, la imponente sierra de La Giganta: Muchas gracias a todos por las atenciones que recibimos y por abrirnos las puertas de su casa; muchísimas gracias, que Dios los bendiga. ¡Qué tal!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a abcdario_@hotmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s