Jiribilla Choyera


UNA TRAMPOSA EN LA BOLETA ELECTORAL 2018

Por Azucena Meza

Vaya, pero que contrariedad legal y de carácter ético está en estos momentos el Instituto Nacional Electoral. Por un lado se exige respeto a la Ley, pero en otros casos, se flexibilizan. Y es que, el caso particular de Margarita Zavala y su desprestigiada candidatura independiente, viciada de origen, ha contaminado el proceso de las candidaturas independientes, se ha intentado engañar al árbitro electoral, pero éste árbitro le ha perdonado hasta hoy, permitiéndole ser candidata independiente, con la salvedad de seguir un proceso que le conceda aclarar las 400 mil firmas falsas que le fueron detectadas, donde tendrá pendiente, en el mayor de los casos, solo una sanción administrativa.

Margarita Zavala presenta firmas falsas, no una, ni dos, sino 400 mil, y se le admite como candidata. Nos engañó, pero no fue tanto, el INE le ha dicho, alcanzaste a reunir el porcentaje mínimo necesario. ¿De qué se trata esto? ¿Pero qué clase de interpretación es esta? Sin duda, este esquema de interpretación legal, abrió la puerta a la judicialización electoral, con los demás aspirantes independientes, porque la Ley no puede ser selectiva, ni parcial, tampoco favorecer la interpretación a unos, en tanto a otros, endurecerse.

Por ello, está por resolverse y no tengo duda, que la resolución que haga el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), conceda la participación de Jaime Rodríguez Calderón y Rios Piter, quienes esperan en estos momentos, dicha instancia falle a su favor.

Si bien es cierto, el TEPJF es la instancia constituida para la resolución de controversias, que dan certeza y legalidad, máxima protección a los derechos políticos electorales, también lo es, que no resulta favorecedor para nuestro sistema democrático mexicano, someter las elecciones a la judicialización constante. El ambiente que se genera es de incertidumbre permanente y de conflicto. En lugar de que exista fluidez en los procesos, las instituciones que arbitran, se van desgastando y desde luego, minando su propia confianza.

Y es esa sobrerregulación del proceso electoral mexicano, un tema que ha permeado en la opinión pública, que incluso entra a un esquema de contrariedades al ser aplicados, como fue lo acontecido en el proceso de intercampañas, cuya interpretación legal y decisión de los consejeros nacionales electorales fue el negar el debate entre candidatos (as), sin embargo, el tema trascendió al TEPJF, donde fue discutido, interpretado y finalmente resuelto en sentido opuesto a la opinión del propio INE, dando lugar a los debates. Éste antecedente, siembra la crítica en el ambiente público.

Aunado a ello, la primicia electoral de las candidaturas independientes, el ser este un concepto novedoso en nuestro país, que inició con tropiezos políticos por sus dificultades administrativas y cuestionadas debido al sistema de recolección de firmas, la dureza de los plazos establecidos, y que al final de cuentas, fue cambiado y ampliado, para que los pretensos independientes lograran reunir la cantidad requerida para su inscripción al proceso electoral.

Pero lejos de todo este argot administrativo y riguroso, hay algo que consterna y preocupa de verdad, un aspecto fundamental que no debe obviarse por ningún motivo, ni debe ser sometido al escrutinio público, el carácter ético, que a los ojos de la ciudadanía y de la máxima autoridad electoral, está siendo minimizado, trastocado y pulverizado. Un máximo ejemplo de corrupción, cometido en pleno proceso electoral por quienes buscan ser candidatos (as) a la presidencia de la república, al presentar cientos de miles de firmas apócrifas.

Uno de los máximos problemas de nuestro país es la corrupción, y la principal causa del hartazgo social a la clase gobernante y política. Son precisamente la falta de severidad en la sanción de nuestras leyes, y la red de complicidades, que extienden el mercado negro de este terrible cáncer que carcome a nuestras instituciones. Malos ejemplos como el de los tramposos oportunistas que buscan candidatearse de manera independiente a la presidencia de la república, constituyen el mayor reflejo del problema que enfrenta nuestro país. La permisibilidad y poca determinación sobre el tema de las firmas apócrifas en este proceso electoral, sin duda es grave.

Concederles a quienes se dicen hasta hoy “independientes”, un derecho político para adquirir el carácter de candidatos(as) a la presidencia de la república, pese al fraude y engaño al que han dado vida, es un terrible precedente público de corrupción que México estará fijando en la historia, por ridículo que esto parezca, pero las reglas del juego electoral sobre las que descansa nuestro sistema de gobierno, están siendo burladas con el engaño y la falsificación.

Margarita Zavala al igual que los otros independientes, hizo trampa, aun así estará en la boleta. ¿Pero qué contrariedad de sistema electoral tenemos?.

Por cierto, a propósito el eslogan de Margarita Zavala, es “Valores”, no será mejor decir, ¡Valor es…presentar firmas apócrifas!

Hasta la próxima Jiribilla Choyera…

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Un comentario en “Jiribilla Choyera

  1. reporteroAA

    Es tan alto el nivel de corrupción e impunidad que ya está en todas las instituciones. Para mi no es ninguna novedad que tanto el INE como el TEPJF están al servicio de la mafia en el poder.

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