En Corto


CFE, UNA EMPRESA DE CLASE MUNDIAL CON UN SINDICATO DEL TERCER MUNDO

 

POR CARLOS GONZÁLEZ MUÑOZ

Vivo en una zona rural de La Paz y el tema a destacar es el siguiente: El recibo de la CFE en donde se indica el total a pagar no llega a mi domicilio desde hace casi dos años como sí sucedía antes, generando esta ausencia un problema porque ahora nos vernos obligados a solicitar mensualmente por teléfono la información respectiva y acudir hasta oficinas centrales para efectuar el pago.

Comencemos con un pequeño rodeo antes de entrar en materia porque no me gustaría que por el encabezado pudieran confundirme con arrebatado adulador o aún peor, con un palero o bufón a sueldo. Todo lo contrario.

La frase “una empresa de clase mundial”, es una acuñación publicitaria de la propia Comisión Federal de Electricidad y no se trata de calificación otorgada por alguna institución pública, o bien un reconocimiento proveniente de sus clientes que estarían así premiando una eficiente operación, incluidos por supuesto tarifas y cobros justos, en la prestación cotidiana del servicio de energía eléctrica.

Discrepo de la completa veracidad de la frase aludida, y dudo que CFE esté a ese nivel de calidad autoproclamada pero reconozco sin reparos el esfuerzo, talento y experiencia tanto colectiva como individual de sus trabajadores, la intervención oportuna de la empresa ante destrozos provocados por fenómenos naturales, aunque los malintencionados denuncian que se trata de auxilios contaminados por el interés político, destrezas humanas y recursos financieros dirigidos hacia destinos turísticos considerados estratégicos: ahí están los casos de BCS y Q. Roo.

Pero el interés central de estas líneas no es poner en tela de juicio la veracidad o no de la frase propiedad intelectual de la empresa, sino destacar con un ejemplo y pequeñísimo botón de muestra un proceso más extenso y complejo que permanece oculto y distante al ojo de la población pero que afecta a toda ella de manera indirecta, no sólo a los empleados y trabajadores de la empresa, un hecho que exhibe y evidencia el deterioro y debilitamiento de las organizaciones sindicales como eficaces contrapesos ante el poder y dominio del capital.

Sacrificar puestos de trabajo sindicalizados, aceptar su desaparición son parte del precio que han tenido que pagar los trabajadores de CFE para que la alta burocracia que “dirige” la empresa pueda jactarse -con un mínimo de credibilidad-, de un prestigio y calidad en el servicio asentados ambos en la sobreexplotación de sus empleados a lo largo de las últimas dos décadas, porque son ellos y la tácita o abierta aceptación que han asumido sus líderes sindicales ante la pérdida gradual pero ininterrumpida de prestaciones históricas contenidas en un contrato colectivo que antes era considerado del primer mundo –en comparación con las paupérrimas condiciones de trabajo que tiene el resto de la clase obrera del país-, lo que explica que ahora los recibos sean distribuidos por personal perteneciente al Sistema Postal Mexicano, y no por los propios trabajadores de CFE como estaba especificado contractualmente, como si acaso la entrega domiciliaria no se tratara de un servicio permanente y que es responsabilidad de la empresa garantizar su cumplimiento.

Desconozco si el líder sindical seccional, un señor de apellido Escamilla, tuvo a bien levantar la voz en nombre de quienes le otorgaron su confianza para ser defendidos y oponerse a esta medida, votar en contra, pero lo cierto es que si esto sucedió, no fue suficiente y ahora ya no se contrata ni emplea a trabajadores de la CFE para realizar esta actividad…y los ciudadanos pagamos las consecuencias porque, adicionalmente, la nomenclatura de las calles en la colonia en donde vivo es simplemente inexistente y solamente era posible entregar los susodichos recibos vía identificación del postre de luz o bien, del respectivo medidor.

¿Es esta la modernidad que el actual gobierno y fauna política que lo acompaña promueven y quieren seguir aplicando en México durante los próximos seis años?

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Un comentario en “En Corto

  1. Toto

    Yo diria:-
    Una empresa de tercer nivel.
    Un Sinficato/Mafia, considerado por conveniencia del gobierno.
    Unos cobros por sus servicios a los usuarios de ¡ primer nivel !

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