ABCdario


Por Víctor Octavio García

 

Aracely Hernández

 

* Ánimo amiga

 

(NOTA: Columna redactada antes de su fallecimiento que ocurrió anoche a las 9)

 

Aracely Hernández, guapa y vieja compañera en estas lides, atraviesa por un difícil trance derivado de un derrame cerebral; su estado de salud es delicado; noticia que nos ha consternado profundamente.

Aracely, es la típica reportera que se ha abierto paso por los medios –comunicación– sola, sin más apoyo y acompañante que su entereza y valor; la conocí en el valle de Santo Domingo allá por los 90’, donde trabajaba como corresponsal para un diario local; años después se vino a La Paz, donde ha trabajado propiamente en todos los medios; últimamente era comentarista en un programa televisivo de TV Azteca, donde alternaba con otros colegas como Alejandra Estrada, José Luis Puga, Jesús Ojeda, Juan Carlos Méndez y Pedro Mazón, entre otros.

Mujer de retos; desde hace varios años encabeza la Asociación de Reporteros Sudcalifornianos, A.C –ARSAC, por sus siglas– que sirve como interlocutor entre un importante grupo de periodistas con el gobierno local; siempre activa, siempre vigente, así ha sido Aracely Hernández, una mujer de entusiasmo y coraje que logró formar una familia de bien muy apreciada en el medio periodístico y político en el estado.

Hoy, mi admirada guerrillera lucha por su vida, se aferra y resiste a un desenlace fatal en una clínica del IMSS, con pronósticos reservados dado el grave padecimiento que la tiene postrada desde hace un par de días; sé que no ha estado ni está sola, varios colegas estamos al pendiente, hora tras hoja, día tras día, del comportamiento que registra su delicado estado de salud que, dicho sea de paso, sigue siendo delicado.

Relativamente joven, Aracely aún esta en una edad que puede dar mucho a BCS, a sus gentes y a su familia, como la hecho a lo largo de su prolífica carrera periodística, siempre echadaza pa’ delante, siempre comprometida con las mejores causas del estado; en lo personal me preocupo y ocupo de la suerte de mi amiga en tantas coincidencias y desencuentros en este oficio, donde siempre hemos salvado la amistad privilegiando el diálogo como medio de entendimiento.

No quiere extenderme más hablando de una colega y amiga que está en mis aprecios; me duele y preocupa el delicado estado de salud en que se encuentra y hago votos por su pronta y satisfactoria recuperación, elevando mis plegarias al Señor y ratificando mi confianza en la ciencia médica en aras de seguir contando por mucho tiempo más con Aracely Hernández; mujer de medios, de coraje, de lucha y de retos. ¡Ánimo amiga!, que Dios le bendiga, que Dios es muy grande.

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a abcdario_@hotmail.com

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